CULTURA
Museo Internacional de Arte Benjamín Fernández, el gran impulsor de la obra
– Se gesta en Zapopan la creación del tercer museo más importante de México
Por Mario Ávila
La majestuosidad de la combinación del acero y el concreto, plasmada en un edificio de siete niveles con un diseño vanguardista sobre un terreno de 6 mil metros cuadrados, es el escenario donde se gesta el Museo Internacional de Arte. El recinto se construye en el extremo poniente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en el cruce del Anillo Periférico y la avenida Inglaterra, en el municipio de Zapopan.
La iniciativa nació hace casi tres lustros, cuando se planeó la construcción de la obra en una finca sobre la avenida Vallarta. Sin embargo, solo se disponía de un espacio de 500 metros cuadrados, por lo que el empresario Benjamín Fernández Galindo optó por madurar el proyecto y echarlo a andar en 2017, en un espacio mucho más digno, al lado del corporativo de Black Coffee.
El proyecto está previsto para concluir e inaugurarse en 2027, año en el que podría convertirse en el museo más visitado de Jalisco. Además, la proyección contempla que sea reconocido como el museo más importante del occidente del país y el tercero más importante de México, dentro de los museos privados.
El Museo Internacional de Arte será el escenario ideal para exhibir la colección de más de 9 mil obras del empresario Benjamín Fernández Galindo, entre las que destacan 420 piezas del maestro oaxaqueño Rufino Tamayo.
Francisco Toledo también forma parte de la colección, con cerca de 300 obras gráficas. Asimismo, se exhibirán trabajos de Rafael Coronel, Amador Montes, Manuel Felguérez, Maximino Javier y artistas tapatíos como Ismael Vargas, Sergio Garval, Juan Carlos Macías, Enrique Oros y la pintora María del Carmen Bordes Pacheco.
En un recorrido guiado por el propietario del inmueble, Benjamín Fernández Galindo, explicó las características y los detalles que albergará lo que considera será un gran centro cultural, ya que no solo dispondrá de más de 2 mil metros cuadrados distribuidos en tres salas de exposición, incluso para obras de gran formato, sino que también contará con una biblioteca con entre 10 y 15 mil libros de arte, arquitectura y moda, además de un auditorio para conferencias, presentaciones de libros y cursos de capacitación.
El recorrido por lo que será el Museo Internacional de Arte inicia en una explanada que invita a adentrarse en un sitio espectacular y único. En la primera estancia se construye una tienda de souvenirs, cuyo diseño está a cargo del artista Ernesto Cruz, especialista en madera y vidrio soplado, para ofrecer a los visitantes recuerdos y piezas conmemorativas.
El museo estará dividido en espacios de acceso público. En concreto, contará con tres áreas de exposición distribuidas en los dos primeros niveles, que en conjunto suman más de 2 mil metros cuadrados para albergar obras de gran formato.
En el primer nivel se encuentra el espacio más amplio, con cerca de 700 metros cuadrados de exhibición, donde permanecerán tres grandes obras instaladas en sus enormes muros.
Ahí, el artista tapatío Carlos Torres pintará una versión de La última cena, del mismo tamaño que la obra original de Milán, de 4.40 por 8.80 metros. La intención es que el artista realice la pintura dentro del museo y que se organicen visitas guiadas para que el público observe el proceso creativo.
También habrá una obra del maestro José Luis Ramírez, artista originario de Durango, quien realizará una interpretación, con su propio estilo, de La Gioconda o La Mona Lisa, obra que ya tiene terminada. Asimismo, Simón Cruz, artista de Guadalajara, exhibirá una versión de Guernica, de Pablo Picasso, reinterpretada con su propio lenguaje artístico.
El empresario y mecenas del arte, Benjamín Fernández Galindo, explicó que uno de los espacios del museo estará dedicado a rendir homenaje a los grandes artistas de México.
“Va a ser una exposición permanente que, obviamente, cambiará muy poco, quizá cuando me pidan alguna pieza de algún artista. Este espacio se lo quiero destinar a ellos, a maestros como Manuel Felguérez, Rafael Coronel, Alfredo Castañeda, Arturo Rivera, Rufino Tamayo, Francisco Toledo y Rodolfo Morales, entre muchos otros. Todo esto será un homenaje para ellos”, expresó.
Fernández Galindo, coleccionista de arte desde 1999, admitió que ha cultivado grandes amistades dentro del ámbito artístico y reconoció que el museo es, en cierta forma, un proyecto conjunto, “en el sentido de que muchos de ellos me están apoyando para exhibir su obra en este espacio”.
También lamentó que en Jalisco exista poco apoyo a la cultura y comentó: “Lo que se acostumbra en México es utilizar los recintos históricos que dejaron, en muchos casos, los españoles. Tal es el caso del Instituto Cultural Cabañas, relevante por su arquitectura; mientras que el MUSA, para mí, es el museo que ha presentado más exposiciones importantes en los últimos años”.
El también abogado, nacido en Oaxaca, que estudió en Monterrey y decidió formar una familia en Guadalajara, señaló que Zapopan es uno de los municipios más ricos de Jalisco y uno de los más importantes del país.
“Ese crecimiento está acompañado por muchas empresas que se han establecido aquí. También he visto un gran semillero de artistas muy importantes y talentosos. Lamentablemente, no hay mucho apoyo para la cultura ni para los artistas; lo digo por experiencia propia y porque ellos mismos siempre se quejan de las pocas oportunidades que existen en el estado”, planteó.
Y se sinceró: “Para mí, el arte es un hobby y algo que me apasiona. Hace más de 25 años empecé a apreciarlo gracias a una tía que tenía una galería en Oaxaca. Ahí conocí a los artistas, comencé a comprar obra y, poco a poco, fue creciendo esta pasión que hoy es como una adicción”.
Aseguró estar convencido de que la cultura une a las personas y transforma a los jóvenes. Por ello, considera fundamental que, como parte de su formación, tengan contacto con el arte. De ahí que pretenda destinar un día a la semana para recibir gratuitamente a grupos escolares, mediante visitas guiadas que les permitan cambiar su perspectiva de vida.
Finalmente, Benjamín Fernández Galindo celebró que Guadalajara se haya convertido, en los últimos años, en una ciudad más abierta a la cultura.
“Cuando iniciamos Black Coffee Gallery, la gente no estaba acostumbrada a ver arte; le daba miedo entrar a una galería o simplemente le daba flojera visitar un museo. Además, no había exposiciones importantes. Poco a poco sentimos que fuimos acercando el arte a la gente para demostrar que en México existen artistas extraordinarios. Eso es justamente lo que queremos con este museo. Mi colección es internacional, tengo obras de artistas de muchas partes del mundo, pero la mayoría son mexicanos, principalmente oaxaqueños, seguidos por artistas de Jalisco y de otros estados como Zacatecas, Durango y el Estado de México, entre otros”.





