OPINIÓN
En 2027, la ilusión de mejores pensiones
Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz
E-mail: amper61@hotmail.com
Llegar a los 65 años debería representar el comienzo de una etapa de descanso después de una vida dedicada al trabajo. Sin embargo, para millones de mexicanos, alcanzar la edad de retiro no significa alcanzar una vida digna. Significa, en muchos casos, enfrentarse a una pensión insuficiente, a un ahorro raquítico o, peor aún, a una negativa de pensión.
Los datos del IMSS disponibles a abril de 2026 son reveladores. Para quienes se pensionaron bajo el régimen de la Ley del Seguro Social de 1973, el monto promedio de pensión alcanza 13,781 pesos mensuales. Es cierto que este régimen resulta considerablemente más favorable que el establecido por la Ley de 1997, pero incluso una pensión promedio de 13 mil pesos resulta limitada cuando debe contribuir al sostenimiento de toda una familia.
La situación es todavía más preocupante para quienes pertenecen al régimen de 1997. El promedio de pensión reportado es de apenas 5,377 pesos mensuales, una cantidad que difícilmente permite cubrir alimentación, vivienda, medicamentos, transporte, servicios y otros gastos esenciales de una persona adulta mayor.
Pero existe un problema todavía mayor: hay trabajadores que llegan a la edad de retiro y no obtienen una pensión del IMSS.

La negativa de pensión
Entre 2021 y abril de 2026, el IMSS registra 401,035 negativas de pensión por no haber alcanzado los requisitos de semanas de cotización. La consecuencia para estos trabajadores es determinante: podrán solicitar la devolución de los recursos de su cuenta individual en la Afore, conforme al supuesto previsto en el artículo 154 de la Ley del Seguro Social, pero vivirán sin seguridad social el resto de su vida.
La evolución anual muestra que el fenómeno es creciente:
- Año 2021: 66,899 negativas de pensión.
- Año 2022: 72,660.
- Año 2023: 72,758.
- Año 2024: 79,627.
- Año 2025: 78,628.
- Año 2026 (parcial): 30,463.
La estadística, de la División de Estructura y Análisis de Información de la Coordinación de Compensaciones y Beneficios Económicos del IMSS, muestra una realidad que merece mayor atención pública: cada año, decenas de miles de trabajadores llegan a la etapa en la que esperaban recibir una pensión y descubren que no cumplieron las condiciones para obtenerla.
No se trata únicamente de una cifra administrativa. Detrás de cada negativa existe una historia laboral y una persona que ha llegado a una edad en la que resulta mucho más difícil reincorporarse al mercado de trabajo.
Ley 97: La pensión que se yace equeña
El deterioro también puede observarse en el comportamiento de las pensiones otorgadas bajo la Ley 97.
El IMSS reporta que el porcentaje de pensionados bajo este régimen cuya pensión es menor o igual al salario mínimo vigente ha aumentado de manera sostenida:
- En el año 2022: un 65.9% cobraba una pensión de salario mínimo o menos.
- En 2023: el 74.2%.
- En 2024: el 81.0%.
- En 2025: un 84.9%.
- En 2026: el 89.7%.
En apenas cinco años, el indicador aumentó de 65.9% a 89.7%. Si la tendencia continúa, 2027 podría convertirse en el año en que más de nueve de cada diez pensionados de este grupo reciban una cantidad igual o inferior al salario mínimo.
El problema no es solamente cuánto se recibe hoy, sino con qué recursos se construye la pensión. Bajo la Ley 97, el retiro depende fundamentalmente de los recursos acumulados en la cuenta individual de la Afore, y esos recursos están sujetos, entre otros factores, al comportamiento de los mercados financieros.
La Consar ha informado que el 14.13% de los activos netos administrados por las Afore se encuentra invertido en renta variable internacional. Por ello, los conflictos y turbulencias de los mercados internacionales pueden generar minusvalías temporales en las cuentas individuales.
Un ejemplo sencillo permite comprender el problema: si un trabajador tenía en su Afore 350 mil pesos acumulados al cierre de 2025 y posteriormente observa un saldo de 340 mil pesos, habrá sufrido una disminución de 10 mil pesos en el valor de su ahorro. Para quien está próximo al retiro, una pérdida de esta magnitud no es un dato abstracto: representa una vejez de pobreza garantizada.
La última oportunidad de la Ley 73
El panorama no es idéntico para todos. Quienes pertenecen al régimen de 1973 todavía cuentan con mecanismos que, mediante una revisión adecuada de su historia laboral, salario registrado y semanas de cotización, pueden permitirles mejorar considerablemente la cuantía de su pensión.
En determinados casos, trabajadores con alrededor de 1,500 semanas de cotización pueden aspirar a pensiones de 45 mil pesos, significativamente superiores al promedio nacional, siempre que cumplan las condiciones legales y que su expediente laboral permita acreditarlo.
Por eso, para quien pertenece a la Ley 73, jubilarse sin revisar previamente su expediente puede ser un error costoso.
El debate mudo de las pensiones
La discusión sobre las pensiones no debería limitarse a cuánto dinero existe en las Afore o a cuántas personas reciben un complemento del gobierno.
El verdadero debate es otro: ¿cuánto necesita una persona para vivir dignamente durante su vejez?
Los complementos de la Pensión para el Bienestar representan un apoyo importante, pero sería necesario discutir si estos recursos deben evolucionar para sumarse a la cuantía básica de retiro, con mayor certidumbre jurídica y financiera, y no quedar sujetos exclusivamente a la disponibilidad presupuestal anual.
El año electoral de 2027 ofrece una oportunidad para colocar nuevamente las pensiones en el centro de la discusión pública. Convertirlo en tema partidista no debe ser vergonzoso, porque es una cuestión de Estado, y los partidos son la vía que conduce a los órganos de decisión de los poderes Legislativo y Ejecutivo.
Por ello, espero que el tema de las pensiones sea parte de la agenda de 2027 y que se abra al debate, porque el problema del silencio de las pensiones es un mal presagio; el problema se debe visibilizar y el legislador no puede hacer como que no ve nada.
Además, el problema no pertenece únicamente a los jubilados de hoy. También pertenece a los trabajadores de 55, 60 o 65 años que bien podrían apoyar una causa justa que defienda sus intereses.
Quien ya tiene 55 años no debería ignorar su situación pensionaria. Y quien tiene un padre, una madre, un tío o un familiar que ya superó los 65 años tampoco debería asumir la indiferencia.
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Arturo Pérez Díaz es periodista independiente, ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional de Comunicación Pública.




