OPINIÓN
Lluvia, informes y reelección
Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
Fue una semana de informes. En la segunda de septiembre, el tablero político de Jalisco volvió a iluminarse con los actores que hoy concentran la atención: unos con más luz que otros, pero todos parte del firmamento que anticipa la contienda de 2027.
En el centro de esa escena aparecen dos piezas naranjas de peso: Verónica Delgadillo, alcaldesa de Guadalajara, y Juan José Frangie, alcalde de Zapopan.
Vero Delgadillo es la primera mujer que gobierna la capital de Jalisco y se perfila como la primera que buscará la reelección en esa silla. No la tendrá fácil. Morena observa Guadalajara con obsesión: gobernar esta ciudad ha sido, en las últimas décadas, el peldaño hacia la gubernatura. Así ocurrió con Francisco Ramírez Acuña, Emilio González Márquez, Aristóteles Sandoval, Enrique Alfaro y Pablo Lemus.
¿Será una mujer la próxima gobernadora? Todavía no hay respuesta. Lo que sí hay es un mensaje político claro.
El segundo informe de Delgadillo se celebró en la Concha Acústica del Parque Agua Azul. El pronóstico anunciaba lluvia. La alcaldesa no canceló. Entregó impermeables naranjas a los invitados —con los colores de Movimiento Ciudadano— y el acto se celebró bajo el chipichipi. Mientras el público se cubría, ella permaneció a la intemperie, sin resguardar peinado ni maquillaje, y rindió cuentas en un escenario improvisado por el clima.
El gesto no fue menor: convirtió la adversidad en imagen de temple.
Al cierre intervino el gobernador Pablo Lemus, como suele hacerlo en los informes de sus alcaldes. No dijo la palabra “reelección” de forma explícita, pero el mensaje quedó plantado: Guadalajara le ha ido bien y le irá bien con Verónica Delgadillo. Lo pronunció ante Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez, las dos cabezas nacionales de MC, y ante figuras como el senador Luis Donaldo Colosio —mencionado como posible carta a la gubernatura de Sonora— y el gobernador de Nuevo León, Samuel García, cuyo gobierno arrastra señalamientos de corrupción.
En ese marco, Lemus cerró filas. Quien pretenda disputarle la candidatura naranja a Delgadillo dentro del propio partido encontrará el camino estrecho.
En paralelo, Zapopan ofreció el otro gran acto de la semana. Juan José Frangie presentó su quinto informe. Son ya once años ininterrumpidos de un mismo grupo en el poder municipal: seis de Lemus y cinco de Frangie. El alcalde no eludió el tema. Defendió la continuidad no como inercia, sino como método: “Hacer las cosas cada vez mejor, aprender de lo que funciona y corregir lo que no. La buena continuidad nos ha permitido terminar lo que empezamos y tener la visión para construir lo que todavía nos falta”.
Los números que exhibió son difíciles de descartar. En once años se instalaron más de 53 mil negocios. La deuda municipal pasó de representar el 40 por ciento del presupuesto al 6 por ciento. Obras visibles recorren el municipio.
Frangie contrastó ese modelo con lo que llamamos gobiernos de ocurrencia: alcaldes que llegan convencidos de haber descubierto el hilo negro, cancelan lo heredado para poner su sello y dejan proyectos truncos. El ego ha sido un lastre para muchas administraciones. Zapopan, en cambio, presume equipos y visión de ciudad: “Casi cuatro mil días de gobierno. Dos alcaldes y una sola cosa”.
El escenario del informe —la renovada Plaza de las Américas— reforzó el relato. “Zapopan sigue, el equipo sigue, este proyecto seguirá”, afirmó Frangie. Las urnas le han dado la razón: sus dos triunfos se construyeron con ventajas más holgadas que las de MC en otros municipios.
Pablos Lemus coincidió. Cancelar la reelección municipal, sostuvo, sería un retroceso democrático. Habrá que establecer límites, como los que ya existían, pero no romper el principio. El gobernador, que logró tres reelecciones —dos en Zapopan y una en Guadalajara—, habló con la autoridad de quien ha vivido esa regla.
El quinto informe de Frangie es, en la práctica, el penúltimo. Se rumora su incorporación al gabinete estatal, quizá como jefe de gabinete. En Zapopan sostuvo la gobernabilidad del proyecto lemusista. Salvador Zamora, actual secretario general, no ha logrado que el gobernador le suelte del todo el balón. Alberto Esquer, ligado al círculo de Alfaro, ha avanzado como jefe de gabinete, pero no concentra la confianza plena de Lemus.
Un recambio hacia Frangie encajaría en la lógica de un grupo que privilegia continuidad y lealtad interna. El tiempo se acerca.
Quedan, entonces, dos estrellas naranjas en el firmamento metropolitano. Delgadillo rumbo a la reelección en Guadalajara; Frangie como pieza de relevo en el gobierno del Estado. En el cabildo tapatío se redistribuirán posiciones entre grupos de MC para intentar unidad.
Frente a ellos, Morena ya alinea nombres: la diputada federal Mery Gómez Pozos, el senador Carlos Lomelí, el alcalde de Tonalá Sergio Chávez —al término de su tercer periodo—, la diputada local Itzul Barrera, la regidora Mariana Fernández y Jesús Salazar, de la Fundación Somos Manos Tapatías. Alberto Uribe se desmarca hacia Tlajomulco.
El gran tema de la campaña en Guadalajara será el agua contaminada. Vero Delgadillo argumenta que Alfaro resolvió el abastecimiento con El Zapotillo —aunque de los tres metros cúbicos prometidos no ha llegado ni uno a la zona metropolitana— y que el problema de calidad se heredó.
Morena replica que MC lleva ya ocho años en el poder estatal —seis de Alfaro y dos de Lemus— y que la crisis les estalló en las manos. No se puede separar cantidad de calidad cuando está de por medio la salud pública.
Ahí se dará el debate. Verónica Delgadillo defenderá el legado naranja. Morena convertirá el agua en acusación de desgaste. El resultado no dependerá solo de impermeables ni de plazas renovadas, sino de quién imponga la narrativa en el juego de poder que ya empezó.



