CULTURA
La trilogía mexicana de la excelencia deportiva a nivel mundial

Miscelánea Deportiva, por Esteban Trelles Meza //
Estimados y amables lectores que se toman el tiempo de leer nuestra crónica deportiva de nuestro punto de vista personal en el análisis y la reflexión de diferentes disciplinas deportivas, que como buen tapatío fundamentalmente lo es el fútbol. Obviamente nadie tiene la verdad absoluta, lo importante es tratar de ser objetivos, imparciales, analíticos, éticos, que todo esto se encierra en una sola palabra: profesionalismo.
La idiosincrasia del mexicano es muy clara y particular de nuestro entorno, ciudad, usos y costumbres que tenemos impregnados en nuestra personalidad y ADN. El machismo de nuestra raza es inobjetable que se desarrolla generacionalmente algunas de las veces de manera negativa que como diría el cantautor mexicano Napoleón “no es más hombre el que parece, ni el que grita más y espanta, sino el que tiene en su voz, la verdad de su palabra”.
Todo este preámbulo es nada más y nada menos para rendir tributo y reconocer a nuestros héroes deportivos que coincidentemente coexistieron entre sí en diferentes disciplinas que dominaron a plenitud de manera brillante y excepcional convirtiéndose en los mejores a nivel mundial. Hugo Sánchez Márquez (fútbol), Fernando “Toro” Valenzuela (Beisbol), Julio César Chávez González (Box), orgullosamente mexicanos, dos de ellos de Sonora, que no propiamente es una entidad deportiva mayormente, tiene a sus hijos pródigos que nos pusieron en el mapa mundial y levantan la mano por su país.
El mexicano en general no dimensiona a los grandes personajes que destacan en sus diferentes ámbitos y especialidades en la cultura, farándula, arte, en sus diferentes manifestaciones como pintores, escultores, ballet, la ciencia y tecnología, entre otras.
Los mexicanos tenemos la fortuna de compartir la etapa de estos grandes deportistas a plenitud en el que destacamos como propios los logros de ellos que difícilmente alguien los superará, en el caso del boxeo el “Canelo” Álvarez, tapatío por cierto, es en la historia el más exitoso en cuánto los remuneraciones económicas se refiere, que es la excepción a la regla del deporte de los puños, que es un auténtico millonario actualmente con espíritu altruista que sus iguales casi todos terminaron en la miseria (Rubén “púas” Olivares, José Becerra, entre muchísimos púgiles más y un cubano – mexicano José “Mantequilla” Nápoles).
Ahora sí que Walt Disney tenía a Hugo, Paco y Luis en sus dibujos animados y nosotros a Hugo, Fernando, y Julio César. El más humilde de estos héroes deportivos sin igual, lo es sin duda Fernando “Toro” Valenzuela, al igual que el pueblito donde nació (Etchohuaquila) en Sonora, que se manejó siempre de bajo perfil dentro y fuera del diamante beisbolero, llevando una vida personal sin aspavientos y reflectores
Estos últimos años era cronista de su adorado equipo Dodgers de Los Ángeles, California para satisfacción y orgullo de nuestros connacionales de USA que radican en ese país.
Fernando recién fallecido (QEPD), a sus 63 años (octubre 2024), en el inicio de la tercera edad con mucho que ofrecer aun deportivamente hablando, su partida al infinito duele de verdad como simpatizante de un triunfador en USA el mejor béisbol del mundo, en 1981 como novato del año ganando el Cy Young como el mejor pitcher de la unión americana entre muchos logros más.
La Liga Mexicana de Béisbol le debe a Valenzuela no sólo un homenaje en vida simple, sino perpetuar su memoria en algún estadio mexicano llevando su nombre, alguna avenida principal en Sonora involucrando al gobierno de su Estado.
Independientemente de sus logros personales que son palabra mayor en un país que invento el llamado “Rey de los Deportes” y lo practican como deporte nacional en USA, lo de Fernando queda para la historia.
Que un mexicano triunfe es altamente significativo, sirve de ejemplo para todos principalmente entre los niños y adolescentes, que trataran a toda costa imitarlo en un aporte positivo para todos incluyendo a la propia “Gringolandia”.
Los jóvenes de hoy dirían, era una persona de la tercera edad, lo que nosotros responderíamos que esa edad es aún el principio de la sapiencia en un hombre de experiencia de un cúmulo de enseñanza para los demás. Fray Antonio Alcalde fue un ilustre personaje, que llegó a nuestra bella ciudad de Guadalajara teniendo 72 años de edad, creando el hospital Real de San Miguel de Belén, la Real Universidad de Guadalajara y realizó la construcción del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en el año 1787 a 1792.
Creó “Las Cuadritas”, primer complejo habitacional popular en el continente americano, la nueva serie del Beaterio de Santa Clara para la asistencia de mujeres desamparadas, escuelas primarias para niños, comidas gratuitas para los pobres y un sinfín de obras altruistas.
Un solo ejemplo pongo sin salirnos del tema de lo que es y puede ofrecer un personaje ilustre, que en el caso de un deportista es ejemplo viviente aun en su retiro impartiendo conferencias, talleres, simposio, seminarios y demás en pro de la comunidad.
Lamentablemente en el fallecimiento de un deportista ilustre se otorgan infinidad de elogios, cuando en vida de repente los abandonamos y no le les damos el real valor que merecen que en el caso del “Toro” Valenzuela no siempre fue “miel sobre hojuelas”.
El caso de Hugo es increíblemente sensacional que pocos o casi nadie puede presumir que como el Rey Midas todo lo convertía en oro (éxito). Campeón de liga con UNAM, campeón de goleo, campeón goleador con Atlético de Madrid, campeón de goleo con Real Madrid en cuatro ocasiones una de ellas el Balón de Oro con 38 dianas del campeón goleador europeo, fue bicampeón como entrenador de la UNAM, el primero en “torneos cortos” semestrales en México, profesionista Médico Odontólogo por la UNAM, Consejero Consultor en el Real Madrid, comentarista deportivo en ESPN y aun así no es el hijo prodigo de la UNAM, que el estadio México 68 debería llevar su nombre con letras de oro.
Diego Armando Maradona “crack” por lograr campeonato en Italia con el Napoli el estadio lleva su nombre, en México Luis “pirata” Fuente lleva su nombre el Estadio de Veracruz, “Coruco” Díaz en Zacatepec.
El caso de Julio César Chávez es un deporte de la especialidad de los puños que México es potencia desde siempre, Julio fue verdadero ídolo de las multitudes llenando el propio Estadio Azteca con más de 100 mil espectadores aclamándolo en una de sus peleas de campeonato mundial que siempre ganaba.
Ciertamente su vida privada deja mucho que decir luchando contra las drogas y enervantes, que su fama y las malas compañías lo convierten en un adicto, que lucha cotidianamente, que lamentablemente sus hijos boxeadores también se involucran en esas negatividades que lo orillaron a crear Centros de Rehabilitación Antidrogas con ellos mismos de huéspedes con claros-oscuros de su vida privada, que por supuesto mancha su reputación.
Como deportista ejemplar, como comentarista apasionado conocedor que le gana la emoción y la cordura, que le “sale” lo barrio con palabras no apropiadas para la T.V.
Este tipo de personajes se enfrentan a admiradores, aduladores, vividores etc., que los estados de su natal Sonora y principalmente Sinaloa son productores de marihuana y cocaína, dominados por los cárteles delincuenciales que son presa de todos y son de temer, que las autoridades municipales y estatales son presas de ellos, con una población temerosa por la inseguridad existente desde siempre que se recrudeció abierta y cínicamente en este último sexenio presidencialista gozando de la total impunidad con muertos y desaparecidos al por mayor.
Descansa en paz uno de los tres mosqueteros ídolos de la afición, que a pesar de las vicisitudes y contratiempos diversos pusieron en alto nuestro México querido Hugo, Fernando y Julio César la trilogía de los inmortales del deporte mundial.
etrememodelos@hotmail.com
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CULTURA
El Mazapán Parade 2026 arranca con sabor a México: La trascendencia cultural de este alimento

– Por Francisco Junco
Con un aire festivo y lleno de orgullo local, se dio el banderazo oficial del Mazapán Parade, un evento que busca rendir homenaje al dulce más emblemático de la ciudad y, al mismo tiempo, proyectar a la capital jalisciense al mundo como una tierra de tradición e innovación cultural.
La iniciativa no solo celebra al mazapán como ícono de identidad tapatía, sino que también abre un espacio para la creatividad, el arte urbano y la convivencia social, con decenas de piezas monumentales intervenidas por artistas locales y nacionales que transformarán las calles en un museo al aire libre.
Fue la tarde del jueves 21 de agosto cuando Tlajomulco tenía un aire festivo, desde el primer momento en que los invitados comenzaron a llegar. Las sonrisas y los abrazos llenaban el salón, en la sede de la fábrica de Dulces de la Rosa, donde todo estaba dispuesto para el lanzamiento de un evento que promete dejar huella.
En el centro de la celebración, Enrique Michel, vestido de negro con una sobriedad elegante, irradiaba alegría. Se le veía emocionado, repartiendo saludos, como anfitrión que abre las puertas de su casa para honrar a la cultura mexicana, representada, en un dulce, que ya forma parte de la memoria colectiva.
A su lado, con la serenidad de quien sabe que está sosteniendo un proyecto de gran trascendencia, María Laura Anaya lucía un vestido rojo que resaltaba con fuerza entre el ambiente decorado con motivos mexicanos. Ella, consejera de la Fundación Enrique Michel Velasco, se movía entre los invitados con un aire de gratitud, consciente de que lo que estaban a punto de anunciar se convertiría en un hito artístico y cultural para Jalisco.
La celebración tenía un sello profundamente mexicano. El banquete, pensado al detalle, buscaba rendir homenaje a las raíces de la región, a la cocina tradicional que ha acompañado las fiestas familiares y populares durante generaciones.
El ambiente se encendió cuando el Mariachi Oro y Plata arrancó con los primeros acordes de “Viva el Mariachi” y “El son de la negra”. La música vibraba en el corazón del salón. También el grupo norteño “Alegres de Tlajo” subió al escenario para mantener vivo el ánimo festivo.
En medio de este ambiente, Enrique Michel explicó el propósito del Mazapán Parade 2026 y aseguró que “vamos a tener una serie de mazapanes en diferentes avenidas, en el aeropuerto, y en los estadios de fútbol”, detalló, subrayando la dimensión que tendrá el proyecto, pensado para coincidir con el Mundial del próximo año.
La iniciativa no se limita a la exhibición, como explicó Michel Velasco, la idea busca que el mazapán trascienda como un símbolo cultural. “Esto lo estamos haciendo para celebrar a uno de los mejores artistas que tiene la escultura”, afirmó.
Para él, la importancia radica en que los visitantes del Mundial encuentren un punto en común que los acerque a México. “Que es precisamente el mazapán”, señaló.
Y es que después de más de cincuenta años de esfuerzo, la empresa cuenta con certificaciones internacionales que le abren las puertas a todo el mundo. “Tengo ISOS que nos dan la puerta abierta a todo el mundo. Me siento muy contento, orgulloso y satisfecho, porque sobrinos, hijos, siguen aquí creciendo la fábrica”, compartió con un brillo especial en los ojos, reflejo del legado familiar en marcha.
El orgullo también se mide en cifras. Actualmente, Dulces de la Rosa genera más de siete mil empleos, de los cuales tres mil 100 corresponden a la planta más grande de Latinoamérica en su ramo. No se trata sólo de dulces, se trata de trabajo, estabilidad y futuro para miles de familias, afirmó el director general de Dulces de la Rosa.
María Laura Anaya, explicó el trasfondo del proyecto y aseguró que “el objetivo del Mazapán Parade es acercar la cultura a través del arte, y con ello vinculamos la educación”.
Añadió que el festival contará con quince esculturas de mazapán intervenidas por artistas plásticos de renombre. “Estamos muy contentos por la apertura del gremio artístico y la confianza en el legado del señor Michel”, afirmó.
La lista de participantes es internacional. Entre ellos destacaba Aram Cortez, que celebraba quince años de trayectoria artística, y el príncipe Lorenzo de Médici, quien viajará desde Italia para intervenir una de las piezas, que después se exhibirá en la fundación de su familia.
“Esto es internacional”, dijo con énfasis María Laura, “el continente está presente: Chile, México y Europa. Vamos a celebrar el Día Internacional del Mazapán el 24 de enero y será una caravana por todo Jalisco, después por otros estados y luego Estados Unidos”.
Llegó entonces el turno de Aram Cortez, quien habló con emoción contenida. Y apuntó que “este proyecto nació en mi mente por allá del 2019, como un sueño lejano, pero poco a poco fue tomando forma gracias a la confianza del señor Enrique Michel y de María Laura”, dijo.
Después, Ignacio Gana, reconocido escultor chileno, tomó la palabra y dijo que para él “el arte es el bálsamo de la vida. Es alimento para el espíritu y lo que ha hecho don Enrique a través de esta convocatoria es dejar un legado”.
El artista comparó la trascendencia del arte con los testimonios históricos de la humanidad. “El arte es el mejor ejemplo para dejarle a las nuevas generaciones una muestra de cómo se hacen las cosas con amor, como lo ha hecho don Enrique”.
El mazapán, en ese instante, se convertía en un símbolo de unidad. Lo que nació como un experimento en un taller sencillo, hoy se había transformado en un emblema de México que se exporta a 38 países.
Alfonso Martorell, en representación del gobernador Pablo Lemus, tomó la palabra para reconocer la trayectoria de Michel. “Queremos agradecer de manera muy especial a don Enrique Michel, quien con su visión ha logrado que un dulce tan sencillo se convierta en un emblema de México y del mundo”, expresó con solemnidad.
Martorell destacó que el Mazapán Parade es reflejo de lo que representa Jalisco, raíces firmes, cultura viva y la capacidad de compartir con el mundo lo mejor de sus pueblos mágicos, su arte y su gastronomía.
Cuando llegó el turno final de Enrique Michel, el empresario habló con sencillez y emoción. “Les agradezco mucho que estén aquí y que formen parte de este grupo que quiere hacer el bien a la sociedad”, dijo, cerrando un ciclo de discursos que había estado cargado de gratitud y esperanza.
Y así, entre música de mariachi, platillos tradicionales y cocteles de mazapán, el Mazapán Parade 2026 dio su banderazo de salida. Una fiesta mexicana que reunió arte, cultura y orgullo, y que promete llevar a Jalisco y a México más allá de sus fronteras, con un dulce que se ha ganado un lugar en el corazón del mundo.
CULTURA
Clásico del teatro estadounidense: Un tranvía llamado deseo, minimalismo y pasión en escena

– Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias
Un tranvía llamado deseo se presentó en el Conjunto Santander, la dirección estuvo cargo de Diego del Río quien presenta una puesta en escena minimalista; una tarima vacía en medio del escenario y su izquierda; discreta, disimulada, casi perdida en la sombra, una pianola.
No hay un telón que divida la realidad de la representación, no se guardan secretos entre el público y los actores, quienes en ningún momento abandonan el escenario; lo que se ve es lo que hay, sin música o efectos grabados. Los números musicales son interpretados y musicalizados en vivo por el grupo actoral utilizando la pianola, un banjo y una armónica, que crean un ambiente pasional, irracional, impredecible y caótico que tanto caracterizan al jazz.
Toda la atención está dirigida a la tarima, con luces cálidas sobre ella, las cuales, junto con la música, recrean el calor, la pasión de Nueva Orleans y los personajes que ahí dan vida a uno de los dramas más famosos en la historia del teatro. Una vez que los actores hacen su aparición, comienza el encanto, cada uno recorre la tarima, hace suyo el espacio y prepara al público hasta que todo inicia con la aparición de Blanche DuBois quien busca a su hermana Stella.
Blanche es interpretada por Marina De Tavira, con una actuación que oscila entre la fragilidad y la manipulación, ambigüedad que define al personaje de Blanche y las relaciones que ella forman con las personas a su alrededor, su presencia es lo que impulsa al resto de personajes, la actuación de Marina De Tavira es la base sobre la que se cimienta la obra.
Astrid Mariel Romo interpreta a Stella, la cual está casada con Stanley Kowalski, interpretado por Rodrigo Virago. Ellos viven en el barrio obrero de Elysian Fields, y es ahí, montada en un tranvía llamado deseo a donde llega Blanche.
La relación entre los tres es turbia; son opuestos que se atraen, se necesitan para ser. Blanche y Stella tienen ascendencia francesa, pertenecen a la clase burguesa, la cual entró en crisis a causa de la Revolución Industrial, la Segunda Guerra Mundial y la naciente clase media.
Las hermanas representan el conflicto social que se daba a finales de los 40s y durante los 50s, en pleno declive de la clase burguesa, desplazada por los nacientes capitalistas, las tierras perdieron valor frente a las fábricas, dando lugar a un nuevo orden, donde los capitalistas ocupan la cima de la pirámide social y se ve nacer un nuevo grupo, la clase media.
Blanche le cuenta a su hermana que han perdido la plantación familiar, llamada Belle Rêve (Hermoso Sueño, en francés); esto es, el fin del sueño burgués, el cual ha quedado reducido a un apellido, sus costumbres y su dignidad, que es lo único que llena la maleta de Blanche.
En México, por ejemplo, con el fin del porfiriato, muchas familias burguesas caídas en desgracia económica fueron rescatadas al casar a sus hijas con empresarios, los cuales ofrecían dinero a cambio del apellido, la educación y los contactos de los burgueses.
Por su parte, Stella, la hermana menor, está casada con un obrero, lleva años lejos de su familia y no aspira a recuperar las glorias pasadas, sino que se adaptó al cambio, abrazó a la clase trabajadora al casarse con Stanley. Stella es la transición; ya no se trata de una dama, refinada, elegante y conservadora, como busca ser Blanche, sino de una mujer que se encarga de que el hogar funcione, sin contar con fortunas o criados que la respalden, únicamente con su ingenio y el sueldo del esposo.
Stanley pertenece a la oleada de migrantes que llegó a Estados Unidos después de la 2 Guerra Mundial, cuando el trabajo en el campo dejó su lugar al trabajo en las fábricas. Los obreros se convierten en el motor económico, son duros, resistentes y sin mayores aspiraciones que cobrar su sueldo, beber y jugar. Stanley es un hombre de su tiempo; rudo, tosco, intransigente, lo que hoy se denomina machista.
Su primera aparición se da al salir del trabajo cuando le da un paquete con carne a Stella, anunciándole que irá a los bolos; ella le pregunta si puede acompañarlo. Ahí está, reducida, toda la dinámica de la época.
Un tranvía llamado deseo, escrita por Tennessee Williams, es la más importante de sus obras, cuyo valor proviene de la capacidad de retratar no solo la dinámica de su época, sino todas las contradicciones, vicios y deseos que existen tras ella.
Stanley no es el caballero que enamora por su trato, como el Señor Darcy en Orgullo y prejuicio; es algo más salvaje, animal; por ello aparece en escena sin camisa o solo en bóxer, provocando a las hermanas. Stella siente hacia él una atracción sexual; no es un encanto romántico, es el instinto animal. Mientras que él siente fascinación y rechazo por Blanche, como algo sagrado que puede profanar.
Un tranvía llamado deseo se caracteriza por su realismo psicológico, explorando la mente y los sentimientos de sus personajes. El mérito de la obra radica en la profundidad de sus personajes, especialmente femeninos, y en la capacidad de volver conflictos sociales particulares en algo universal.
Su lenguaje poético, la intensidad dramática y la innovación teatral la consolidaron como un clásico del teatro estadounidense, reconociendo a su autor con el Premio Pulitzer de Drama en 1948, y su influencia sigue vigente en el trabajo de Diego del Río, las actuaciones de Marina De Tavira, Astrid Mariel, Rodrigo Virago, Alejandro Morales, María Filippin, Andrés Penella, Federico Di Lorenzo, Diego Medel, Diego Santana y Paty Vaca.