ENTREVISTAS
Corazones que laten en comunidad: Más allá de la política, la apuesta social de Rocío Aguilar
Por Francisco Junco
Con el entusiasmo reflejado en cada gesto, Rocío Aguilar Tejada habla de reconocimientos, pero sobre todo de personas. Trabajadora social de formación, exdiputada local y hoy delegada estatal de la Fundación México con Valores en Jalisco, su discurso regresa una y otra vez a la misma idea: visibilizar a quienes construyen comunidad desde el anonimato.
La conversación ocurre en un ambiente sobrio, lejos de los escenarios donde habitualmente se entregan reconocimientos. Sin embargo, la pasión con la que explica el proyecto deja claro que, para ella, el verdadero protagonismo no está en las ceremonias, sino en los ciudadanos que todos los días realizan acciones que mejoran la vida de otras personas.
Desde enero de este año, Aguilar Tejada encabeza en Jalisco los trabajos de la Fundación México con Valores, una organización vinculada a Movimiento Ciudadano que impulsa programas comunitarios y entrega la insignia denominada Corazón Naranja a personas consideradas referentes de liderazgo social en sus municipios.
“La Fundación tiene como objetivo reconocer a los liderazgos jaliscienses que sean personas extraordinarias, con valores, con principios y que trabajen por el bien común, con la finalidad de que estos liderazgos sean reconocidos con la insignia del Corazón Naranja”, explicó en entrevista con Conciencia Pública.
La estrategia se ha extendido rápidamente por el estado. Actualmente cuenta con presencia en 103 municipios mediante delegados locales que organizan actividades, identifican liderazgos comunitarios y promueven acciones relacionadas con valores, cultura de paz y participación ciudadana.
Además de los reconocimientos, la fundación ha retomado dinámicas comunitarias inspiradas en juegos tradicionales. La exlegisladora asegura que parte de su experiencia en el Congreso la llevó a replantear algunas prácticas que parecían inofensivas, pero que transmitían mensajes de confrontación.
“Yo transformé el juego del ‘Stop’ en positivo y lo incorporé a la Ley de Educación. Ahora jugamos ‘Declaro la paz a favor de mi mejor amigo’, que promueve la amistad, la alegría, el amor y la solidaridad. Eso lo trabajaba como diputada y hoy lo hacemos en los municipios”, relató.
La fundación complementa estas actividades con talleres, conferencias, rescate de espacios públicos y acciones vecinales. El objetivo, sostiene Rocío Aguilar, es fortalecer el tejido social a partir de la convivencia y la corresponsabilidad ciudadana.
Su visión tiene una fuerte influencia de su formación profesional. Licenciada en Trabajo Social, con dos maestrías y más de 40 diplomados en desarrollo humano, insiste en que el trabajo comunitario debe enfocarse en generar capacidades y no dependencias.
“Nosotros enseñamos a las personas a pescar, no les damos el pescado en la boca. Queremos formar buenos ciudadanos que cuiden sus parques, sus espacios y participen en su comunidad por convicción”, subrayó.
Los reconocimientos Corazón Naranja buscan destacar historias diversas. No se limitan a figuras públicas ni a personajes con notoriedad política. Pueden ser académicos, empresarios, deportistas, líderes sociales, activistas comunitarios o incluso comerciantes cuya trayectoria haya dejado huella en su entorno.
Entre los casos que menciona se encuentran una líder vecinal que rescató un parque sin apoyo gubernamental, una académica vinculada históricamente a la Universidad de Guadalajara, empresarios generadores de empleo y ciudadanos reconocidos por su compromiso comunitario.
“Hay liderazgos desde quien vende birria y lleva 50 años haciéndolo en su comunidad, hasta deportistas como Pavel Pardo, que ha puesto el nombre de México muy en alto y sigue promoviendo valores”, señaló.
El programa contempla dos modalidades de reconocimiento. Una consiste en ceremonias formales con protocolo y participación institucional. La otra ocurre en la cercanía, cuando una pequeña comitiva sorprende al homenajeado en su entorno cotidiano, acompañado por familiares y vecinos.
Rocío Aguilar reconoce que esos encuentros íntimos suelen generar momentos especialmente emotivos, pues muchas veces los galardonados nunca imaginaron que alguien observaba silenciosamente el impacto de su trabajo comunitario.
“Vamos con su familia, con una pequeña comitiva, y les damos la sorpresa. Ha sido algo muy bonito porque reconocemos a personas que muchas veces hacen el bien sin esperar absolutamente nada a cambio”, relató.
Además del Corazón Naranja, la fundación entrega una vez al año la Medalla Benito Juárez, una distinción reservada para perfiles con una trayectoria de mayor alcance y cuya labor haya trascendido incluso a nivel nacional o internacional.
La delegada explica que ambos reconocimientos son independientes y que la medalla busca destacar a personas cuyo trabajo haya dejado una huella particularmente significativa en ámbitos como el deporte, la academia, el servicio social o el desarrollo profesional.
“Las personas que reciben la Medalla Benito Juárez son personas que trascienden a nivel internacional con su actuar y que han llevado sus valores a otros escenarios”, puntualizó.
Durante la entrevista surge inevitablemente la pregunta sobre el uso del color naranja y la relación de la fundación con Movimiento Ciudadano. Rocío Aguilar no evade el tema y reconoce abiertamente el origen político de la organización, aunque sostiene que sus actividades tienen una vocación eminentemente social.
Desde su perspectiva, el proyecto busca construir ciudadanía mediante acciones comunitarias y participación vecinal, aunque admite que quienes colaboran o participan suelen compartir afinidades con el movimiento político del que surge la fundación.
“Sin duda, la Fundación pertenece a Movimiento Ciudadano y surge de Movimiento Ciudadano, pero las acciones son sociales. Nosotros buscamos fomentar valores, participación ciudadana y responsabilidad comunitaria”, sostuvo.
La selección de los galardonados pasa por una revisión estatal en la que participan dirigentes y responsables de la fundación. También existe la posibilidad de que cualquier ciudadano proponga candidatos, quienes posteriormente son analizados y visitados para conocer de cerca su trayectoria.
Esa metodología de seguimiento, explica, forma parte de una filosofía de trabajo que ha mantenido durante más de dos décadas en el servicio público. Desde sus inicios como trabajadora social en la Cruz Verde de Guadalajara, pasando por cargos municipales, una regiduría y una diputación local, asegura que el contacto directo con las personas sigue siendo el eje central de su labor.
“Amo mi carrera, amo lo que hago. Estar cerca de la gente, ver una sonrisa y ser un medio para que las personas puedan solucionar sus situaciones es lo que me compromete cada día a ser una mejor servidora pública”, puntualizó.



