ENTREVISTAS
“La 4T es la fase superior del neoliberalismo”: El testamento político de José Ramírez por el rescate del campo mexicano
Por Gabriel Ibarra Bourjac
Esta es la última entrevista que me concedió don José Ramírez Yáñez, apenas un día antes de que le quitaran la vida. Duele en el alma que un hombre con tanto coraje y convicción, de esos que de verdad luchan por un México mejor, haya sido silenciado para siempre. Don José no era solo un líder agropecuario ni un exalcalde: era una voz incómoda para muchos, un defensor incansable de los productores que exigía con firmeza soberanía alimentaria y un verdadero apoyo al campo.
Hoy, más que nunca, que su sangre riegue la lucha genuina. Que su sacrificio despierte y fortalezca a todos los que seguimos exigiendo que el Gobierno Federal escuche de una vez: duplicar el presupuesto de la Secretaría de Agricultura, de 75 mil a 150 mil millones de pesos, no es un capricho; es una necesidad urgente para México.
Don José ya no está, pero su ejemplo sigue vivo. No lo van a callar. Don José Ramírez Yáñez no podrá ya participar en las protestas del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano. Ha sido víctima de la violencia, la misma que él denunció incansablemente y que le arrebató la vida un día después de haber concedido esta entrevista aquí, en Guadalajara.
Como coordinador estatal en Jalisco del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, don José fue más que un dirigente; fue una voz firme, un hombre de carácter que no temió señalar las profundas contradicciones de la política agropecuaria actual ni alzar la voz contra el abandono institucional que, a su juicio, condena a los productores nacionales al olvido y la precariedad.
En esta entrevista póstuma, Ramírez Yáñez expone con crudeza su visión de un sector agropecuario atrapado en lo que él denominó “la fase superior del neoliberalismo”, donde el discurso oficial oculta el desamparo de los medianos y pequeños productores frente a los intereses industriales y extranjeros.
Con la lucidez de quien conoce la tierra, advirtió sobre la falta de una política agropecuaria real, el descuido sanitario —evidenciado en crisis como el regreso del gusano barrenador— y la urgencia de duplicar el presupuesto para la Secretaría de Agricultura si México aspira, verdaderamente, a alcanzar la soberanía alimentaria antes de que sea demasiado tarde.
Su visión de José Ramírez sobre el campo mexicano
Gabriel Ibarra Bourjac (GIB): José, iniciemos con un concepto que has acuñado: ¿por qué llamas a la «Cuarta Transformación» la fase superior del neoliberalismo?
José Ramírez Yáñez: Porque el movimiento de la «4T» se montó sobre una crítica al neoliberalismo. La batalla discursiva era correcta, pero, una vez en el poder, refinaron la teoría neoliberal y la adoptaron como propia. Son, en la práctica, mejores gestores del neoliberalismo que los anteriores.
Tomemos la agricultura: los industriales del nixtamal ganan mucho más que los seis millones de productores. A los productores los sujetan a precios de mercado, mientras que los industriales compran el kilo de maíz a 4.40 pesos y venden el kilo de harina nixtamalizada en 20 pesos, beneficiándose de márgenes enormes tras comprar el grano barato. Es una acción refinada de neoliberalismo. Lo mismo ocurre en el tequila y en los berries: al productor le pagan una miseria, mientras la riqueza se queda en la industria o se fuga al extranjero.
El ejemplo de productividad de Los Altos de Jalisco
GIB: ¿Entonces no hay empleos de calidad en estas industrias?
José Ramírez Yáñez: En el caso de los berries, por ejemplo, en el sur de Jalisco (Gómez Farías, Ciudad Guzmán y Zapotiltic), hay cerca de 13 mil empleos flotantes de gente que viene del sureste. Ayudan al comercio local, sí, pero no hay un avance económico real.
Por el contrario, la zona de Los Altos de Jalisco es un ejemplo a seguir. Tienen más de 60 años siendo los principales productores de leche, pollo, huevo y cerdo. Son productores locales, empresarios nacionalistas que reinvierten en su región y distribuyen la riqueza. Eso es lo que se debe replicar en todo el país. En cambio, en la industria tequilera, casi el 95 % de la propiedad ya está en manos de empresas estadounidenses; la ganancia no retorna.
GIB: Abrazaste la causa de la 4T y fuiste fundador de Morena. ¿Por qué lo hiciste y qué sucedió después?
José Ramírez Yáñez (JRY): Nos creímos el discurso de López Obrador sobre la distribución de la riqueza, pero no fue así. Si alguien ganó fueron los banqueros, cuyas utilidades anuales son astronómicas. Eso no es distribuir la riqueza; es abrir las puertas al saqueo. Por eso hay un reclamo natural.
GIB: Pasemos al tema del gusano barrenador. ¿Qué sucedió? México estaba limpio de plagas.
José Ramírez Yáñez (JRY): Es por descuido. Tenemos cerca de 36 millones de cabezas de ganado bovino; el hato ganadero no ha crecido mientras la población sí y, con estos problemas sanitarios, la producción disminuirá drásticamente, afectando la exportación de becerros. La frontera ya está cerrada y el impacto económico será grave.
GIB: ¿Es un tema de presupuesto?
José Ramírez Yáñez (JRY): Totalmente. El Congreso aprobó 75 mil millones de pesos para la Secretaría de Agricultura. El 80% se va a la agricultura de traspatio, que es importante, pero no genera los excedentes necesarios para alimentar a una población creciente. Se debe apoyar también a la agricultura moderna, la que produce maíz blanco. Actualmente, importamos más del 50 % de los granos que consumimos; estamos en una etapa muy delicada.
GIB: Las protestas de productores paralizaron varias regiones del país. ¿Qué acuerdos hubo con la autoridad?
José Ramírez Yáñez: No hubo avances. La respuesta fue la misma que dieron a los maestros: «no hay dinero». No hubo acuerdos sustanciales. Demandas como sacar los granos del T-MEC, acceso a créditos de la banca nacional o fertilizantes fueron rechazadas bajo el argumento de que «vivimos de la nostalgia». No es nostalgia; es lo que funcionó para que México creciera en los años cuarenta, cincuenta y sesenta.
GIB: Ustedes han señalado que no hay política agropecuaria. ¿Cómo ven el futuro del movimiento?
José Ramírez Yáñez: El Frente sigue trabajando y sumando aliados. Nuestra propuesta inmediata es que el presupuesto federal se duplique a 150 mil millones de pesos para apoyar la agricultura productiva. Si el T-MEC nos está ahogando, hay que usar aranceles para proteger nuestro maíz, tal como hace Estados Unidos con su industria. No hay mal que por bien no venga: esos aranceles obligarían a los industriales a comprar el producto nacional.
GIB: ¿Qué porcentaje de superficie se ha dejado de cultivar en Jalisco por la crisis?
José Ramírez Yáñez: En el sur, estimo un 5 %. No hay apoyos ni créditos, y los fertilizantes nitrogenados se dispararon de precio por el conflicto internacional. Estamos urgidos de que el Gobierno entienda que somos aliados, no enemigos.
GIB: ¿Has tenido diálogo con la presidenta?
José Ramírez Yáñez: No ha querido recibirnos. Su respuesta siempre es que «el precio lo define la bolsa», lavándose las manos. Si seguimos así, para 2035 seremos el principal importador de maíz del mundo.
GIB: ¿Cómo cerraríamos esta entrevista, don José?
José Ramírez Yáñez: Invitando a todos los productores a un solo pronunciamiento. El Gobierno debe dejar de financiar programas sociales con deuda interna, que genera intereses impagables. Necesitamos un mecanismo de financiamiento directo. El Gobierno debe aclarar sus prioridades: no se puede saludar con sombrero ajeno mientras el campo, el motor de la alimentación nacional, agoniza.



