OPINIÓN
Poderoso don dinero: Un futbol cada vez más lejano para el pueblo
Miscelánea Deportiva, por Esteban Trelles Meza
Es una verdadera tristeza el abuso descomunal que se comete contra la afición, particularmente en este Mundial. Mientras la industria futbolera y sus patrocinadores crecen exponencialmente, lo hacen a costa de aficionados que, más que seguidores, parecen fanáticos recalcitrantes. Si bien para la clase alta esto no representa un problema, para la clase media y media baja resulta prácticamente un pecado gastar hasta 90 mil pesos en un boleto para una Copa del Mundo.
Muchas familias subsisten precariamente y el televisor de casa resulta insuficiente, pues el ambiente mundialista es único. Incluso en nuestro torneo local de la Liga MX, acudir al estadio puede dejar a un padre de familia sin buena parte de su salario, aunque con la satisfacción de apoyar a su equipo favorito desde las tribunas.
Los jugadores más representativos perciben salarios millonarios en dólares, con contratos que normalmente oscilan entre uno y cuatro millones de dólares anuales.
Este tipo de situaciones tienen años formando parte de una cultura en la que lo importante parece ser únicamente divertirse. Muchos adolescentes consideran indispensable consumir alcohol para pasarla “súper”, mientras las empresas aprovechan la oportunidad comercial ofreciendo bebidas en presentaciones cada vez más grandes. Además, la presencia femenina en los estadios es cada vez mayor.
Estamos creando una generación de jóvenes que, en muchos casos, muestra actitudes violentas e irreverentes, con el respaldo de sus propios padres. Insistimos: cada vez son más las jovencitas que participan activamente en estos ambientes y, en ocasiones, superan a los varones en este tipo de conductas.
No olvidemos que el lenguaje inapropiado ya forma parte del vocabulario cotidiano de muchos niños en edad escolar, sin que nadie parezca corregirlos o prestar atención al problema. Esto los convierte en presa fácil de vendedores de droga y otros depredadores que rondan las escuelas públicas y que, lamentablemente, parecen formar parte normal de su entorno.
Por supuesto, los padres son los principales responsables de la educación de sus hijos. Sin embargo, el mayor peso suele recaer en las madres, quienes permanecen más pendientes de ellos y con frecuencia los acompañan diariamente a sus centros escolares.
Existe una realidad que suele comentarse: los estudiantes con menores calificaciones suelen concentrarse en los turnos vespertinos, mientras que los del turno matutino suelen ser considerados más aplicados y privilegiados. Aunque esta percepción no siempre corresponde a la realidad, forma parte del imaginario colectivo.
Mucho se dice que el Club Guadalajara carece de trabajo en fuerzas básicas. Sin embargo, para atender esta necesidad se fortaleció al Tapatío como semillero del primer equipo. Desde categorías inferiores hasta la Liga de Expansión, el club ha buscado mantener un proceso de formación que continúe abasteciendo de talento a la institución.
¿Por qué hablamos de esta situación? Porque el futbol debería ser una herramienta formativa dentro de un desarrollo integral. Deberían existir más escuelas deportivas, tanto de clubes como particulares, así como visores especializados que identifiquen talento sin importar colores o camisetas. Lo importante es que niños y niñas tengan mayores oportunidades de participación.
La familia Vergara, particularmente el fallecido Jorge Vergara, adquirió al Club Guadalajara mediante un esquema de pagos que, según se ha señalado, se cubrían con los ingresos de taquilla generados por el propio equipo.
Algo similar ocurrió con la construcción del Estadio Akron, donde se comercializaron bonos y palcos cuando el inmueble aún era un proyecto plasmado en maquetas. Con el paso de los años, el estadio tomó forma hasta convertirse en la actual casa del Rebaño Sagrado.
La llegada de Jorge Vergara a la Federación Mexicana de Futbol impresionó a muchos propietarios de equipos. Su influencia alcanzó incluso decisiones relacionadas con la Selección Nacional, como la contratación del técnico sueco Sven-Göran Eriksson, cuya gestión terminó siendo muy cuestionada.
Poderoso don dinero, capaz de abrir puertas que parecían imposibles en cualquier ámbito, y el futbol no es la excepción.
Lo que sí debe reconocérsele a Jorge Vergara fue su carácter y visión. Fue uno de los primeros directivos en preocuparse por la formación integral de sus jugadores, impulsando programas de desarrollo personal e incluso enviándolos a Colombia para participar en diversos cursos.
El Estadio Jalisco fue durante décadas la casa rojiblanca, escenario de campeonatos y símbolo de arraigo popular. El Akron, en cambio, es percibido por muchos como un recinto más exclusivo, alejado de la esencia que históricamente identificó al Guadalajara como el equipo del pueblo.
En el Estadio Jalisco existen propietarios de palcos y plateas con derechos de usufructo por cien años. En contraste, los palcos del Akron alcanzan costos millonarios para contratos mucho más limitados, lo que para muchos resulta difícil de comprender, pues se trata de un derecho temporal y no de una propiedad definitiva.
Además, las restricciones para ingresar objetos personales suelen ser excesivas. En ocasiones no se permite el acceso ni siquiera con artículos básicos, lo que genera molestia entre quienes han realizado importantes inversiones en sus espacios.
Lo que alguna vez fue considerado el equipo del pueblo parece haber cambiado. Con los Vergara, la percepción de muchos aficionados es que quien tiene dinero es bienvenido; quien no, simplemente queda fuera de la experiencia.
Paradójicamente, los jugadores siguen representando el origen popular que dio identidad al club. Sin embargo, para muchos aficionados, Amaury Vergara ha privilegiado el aspecto comercial sobre la conexión emocional con la afición.
Así pues, algunos consideran que Amaury se ha convertido en uno de los principales críticos involuntarios de la esencia del Guadalajara. Entendiendo que el futbol es un negocio, también sería deseable mantener una mayor cercanía con la afición tradicional.
El Rebaño Sagrado parece navegar entre la grandeza de su historia y la incertidumbre de su presente. El equipo más popular de México ha perdido parte de la humildad que durante décadas constituyó uno de sus principales distintivos.
Lo más rescatable es que las nuevas generaciones de futbolistas mantienen un estilo dinámico y alegre que conserva el sello histórico del club. Ojalá nunca pierdan esa identidad.
Finalmente, la realidad es contundente: el futbol se encuentra profundamente mercantilizado. La lógica empresarial domina cada vez más un deporte que alguna vez fue considerado patrimonio popular.
La ostentación no solo se observa dentro de la cancha. Muchos propietarios de palcos consideran que reciben un trato inadecuado por parte de los cuerpos de seguridad, pese a que sus inversiones contribuyeron al crecimiento del club y de su estadio.
Por último, México le ganó 2-0 a Sudáfrica.
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