OPINIÓN
Planea tu retiro, solo te jubilas una vez en la vida
Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz
E-mail: amper61@hotmail.com
La solicitud de pensión es uno de los trámites que una persona realiza una sola vez en la vida. Sin embargo, también es una de las decisiones financieras más importantes. Elegir el momento equivocado para pensionarse puede representar una diferencia de hasta 16 mil pesos mensuales, lo que, durante una esperanza de vida de 20 años, equivale a perder cerca de cuatro millones de pesos.
Más que un beneficio económico, la jubilación constituye un derecho humano de seguridad social, reconocido en la Constitución y regulado por la Ley del Seguro Social (LSS). Para quienes comenzaron a cotizar en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) antes del 1 de julio de 1997, la llamada Ley 73 sigue siendo el régimen con mayores beneficios para acceder a una pensión vitalicia.
El primer paso consiste en identificar si el trabajador pertenece al régimen de la Ley 73. La regla es sencilla: haber iniciado cotizaciones en el IMSS el 30 de junio de 1997 o antes. Quienes comenzaron a laborar a partir del 1 de julio de ese año quedaron sujetos a la Ley 97, con reglas completamente distintas.
Una vez confirmado el régimen, existen varios requisitos indispensables para obtener la pensión: haber acumulado al menos 500 semanas cotizadas, cumplir la edad correspondiente, conservar la vigencia de derechos y no tener una relación laboral vigente al momento de presentar la solicitud.
Las 500 semanas equivalen aproximadamente a diez años, pero no es necesario que sean continuas. El IMSS suma todos los periodos cotizados a lo largo de la vida laboral, sin importar que se haya trabajado para diversos patrones.
La ley permite pensionarse por Cesantía en Edad Avanzada entre los 60 y 64 años, aunque con un porcentaje reducido de la cuantía. Esperar hasta los 65 años permite recibir el 100 por ciento de la pensión. En muchos casos, esa diferencia representa miles de pesos adicionales cada mes durante toda la vida del pensionado.
Otro aspecto poco conocido, pero determinante, es la conservación de derechos. Cuando un trabajador deja de cotizar, inicia un periodo durante el cual conserva el derecho a pensionarse. Este plazo equivale a la cuarta parte del tiempo total cotizado. Así, quien acumuló 35 años de cotización conservará sus derechos durante aproximadamente 8.7 años. Si ese plazo vence, será necesario reincorporarse al mercado laboral y cotizar nuevamente al IMSS durante al menos 52 semanas para recuperar el derecho, siempre que el periodo de inactividad haya sido superior a seis años.
La cuantía de la pensión depende principalmente de dos factores: el salario promedio de las últimas 250 semanas cotizadas —equivalentes a los últimos cinco años de trabajo— y la edad en que se solicita el retiro.
Este aspecto suele generar sorpresas. Un trabajador que cotizó durante décadas con salario mínimo, pero logró mejorar su ingreso en los últimos cinco años, verá reflejado ese incremento en el cálculo de su pensión. En cambio, quien tuvo altos ingresos durante gran parte de su vida laboral, pero terminó cotizando con un salario menor, verá reducido el monto de su pensión.
Además del salario promedio, la Ley del Seguro Social considera el porcentaje aplicable según la edad y otorga incrementos por semanas adicionales a las 500 mínimas requeridas.
La legislación también protege a quienes obtienen una pensión baja mediante la Pensión Mínima Garantizada, cuyo monto para 2026 asciende a 10 mil 600 pesos mensuales, actualizándose anualmente conforme a la inflación.
Otro beneficio frecuentemente desaprovechado son las asignaciones familiares. La ley permite incrementar la pensión hasta con un 15 por ciento por cónyuge o concubina y un 10 por ciento por cada hijo menor de 16 años, o hasta los 25 años si continúa estudiando. Asimismo, pueden otorgarse incrementos por padres dependientes económicos cuando no existan otros beneficiarios.
Para iniciar el trámite es recomendable integrar previamente un expediente con identificación oficial vigente, acta de nacimiento, CURP, Número de Seguridad Social, comprobante de domicilio, estado de cuenta bancario de nivel 4 y la documentación de los beneficiarios. En algunas unidades médicas también se solicita una precalificación obtenida mediante la plataforma Mi Pensión Digital.
Actualmente, el procedimiento comienza en internet y concluye de manera presencial en la Unidad de Medicina Familiar o en la Subdelegación del IMSS. Durante 2026, el Instituto reforzó la revisión de las cotizaciones para detectar simulaciones laborales, por lo que verifica cuidadosamente la autenticidad de las aportaciones antes de emitir la resolución de pensión.
Para quienes buscan incrementar el monto de su retiro existe la Modalidad 40, conocida oficialmente como Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio. Este mecanismo permite seguir cotizando por cuenta propia y elevar el salario base hasta 25 UMA, equivalente en 2026 a 87 mil 982.50 pesos mensuales, además de continuar acumulando semanas.
No obstante, los especialistas advierten que esta estrategia debe analizarse cuidadosamente. Aunque en muchos casos la inversión se recupera en pocos años gracias al incremento permanente de la pensión, también implica cuotas elevadas que podrían afectar la estabilidad financiera del trabajador si no cuenta con la capacidad económica para mantenerlas.
Entre los errores más frecuentes destacan dejar vencer la conservación de derechos, desconocer el número real de semanas cotizadas, contratar la Modalidad 40 sin un análisis financiero y omitir el registro de beneficiarios.
Los especialistas recomiendan revisar periódicamente el historial de semanas cotizadas, verificar que el salario reportado por el patrón corresponda al realmente percibido, mantener actualizados los datos personales ante el IMSS y la Afore, así como definir con anticipación la edad en la que se desea ejercer el derecho a la jubilación.
Una vez emitida la resolución de pensión, modificar el monto reconocido por el IMSS suele convertirse en un proceso complejo que, en la mayoría de los casos, requiere acudir a los tribunales mediante un juicio. Aunque esta vía puede ser exitosa, implica años de litigio y un importante desgaste personal.
La mejor estrategia sigue siendo planear el retiro antes de presentar la solicitud. Conocer la Ley 73 y ejercer oportunamente los derechos que reconoce puede marcar la diferencia entre disfrutar un retiro digno o perder millones de pesos a lo largo de la jubilación.
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Arturo Pérez Díaz es periodista independiente. Ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional en Comunicación Pública.




