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JALISCO

Motociclistas, la emergencia vial que crece en el AMG: 78 muertos hasta julio

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– Jalisco supera el millón de motocicletas registradas; jóvenes de entre 20 y 39 años concentran la mayoría de las víctimas

Por Redacción Conciencia Pública

Transcripción de texto a voz

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Los motociclistas se han convertido en uno de los sectores más golpeados por la violencia vial en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG). Entre enero y julio de 2026 murieron 78 conductores u ocupantes de motocicletas en siniestros de tránsito, un promedio superior a 11 víctimas cada mes, de acuerdo con cifras del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes de Jalisco (CEPAJ).

El registro representa un incremento frente al mismo periodo de 2025, cuando habían fallecido 76 motociclistas. Sin embargo, la dimensión del problema se advierte con mayor claridad al revisar el cierre del año pasado: durante todo 2025 se contabilizaron 139 muertes, una de las cifras más elevadas de los últimos años para este tipo de usuarios de las vialidades metropolitanas.

El comportamiento mensual de 2026 muestra además fuertes variaciones. Enero cerró con 11 fallecimientos; febrero, con 10; marzo fue hasta ahora el mes más mortal, con 18; abril acumuló 14; mayo bajó a ocho; junio registró 12 y julio cerró con cinco. La disminución observada durante algunos meses no elimina la preocupación, pues el acumulado continúa ligeramente por encima del año anterior.

Detrás de las estadísticas existe un perfil claramente definido. Las víctimas son en su mayoría hombres jóvenes y adultos en edad productiva. El grupo de 20 a 29 años es el más afectado, seguido por el de 30 a 39 años. De los 78 fallecimientos registrados hasta julio, 53 correspondieron a personas de entre 20 y 39 años. Además, ocho víctimas tenían entre 10 y 19 años, lo que coloca también a adolescentes y jóvenes entre los grupos expuestos.

Guadalajara encabeza durante 2026 la lista de municipios metropolitanos con mayor número de fallecimientos, con 23 víctimas hasta julio. Le siguen San Pedro Tlaquepaque, con 14, y Zapopan, con 13. Estas tres demarcaciones concentran 50 de los 78 casos contabilizados, aunque el problema se extiende también a Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá y El Salto.

El aumento de la mortalidad ocurre al mismo tiempo que Jalisco experimenta una transformación acelerada de su parque vehicular. La Secretaría de la Hacienda Pública estatal reporta que actualmente existen más de un millón de motocicletas registradas en la entidad, sin contar las unidades que circulan sin haber sido incorporadas formalmente al padrón. El crecimiento ha convertido a estos vehículos en una presencia cotidiana en prácticamente todas las vialidades de la metrópoli.

Las cifras del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG), elaboradas con información del INEGI, permiten dimensionar el fenómeno. En 2020 había 587 mil 887 motocicletas registradas en Jalisco; para 2024 la cifra llegó a 957 mil 771. Esto representa un aumento cercano al 63 por ciento en apenas cuatro años. Sólo entre 2023 y 2024 el crecimiento fue de 14.2 por ciento.

La expansión también es evidente en el Área Metropolitana de Guadalajara. El Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS) documentó que en 2012 circulaban alrededor de 140 mil 900 motocicletas en la metrópoli, mientras que una década después, en 2022, la cifra había llegado a 423 mil 765. Se trata de un incremento superior al 200 por ciento, con Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque como los municipios que concentraban la mayor cantidad de estas unidades.

La motocicleta se ha consolidado como alternativa de movilidad por diferentes razones: tiene un precio generalmente menor al de un automóvil, consume menos combustible, facilita los desplazamientos en una ciudad congestionada y se ha convertido también en herramienta de trabajo para miles de personas dedicadas al reparto y a los servicios mediante plataformas digitales. Esa expansión, sin embargo, ha incrementado considerablemente el número de usuarios expuestos diariamente a los riesgos de las calles.

A diferencia de quienes viajan dentro de un automóvil, los motociclistas prácticamente carecen de una estructura física que absorba la energía de un impacto. Una caída, un choque contra un vehículo u objeto fijo o una colisión a alta velocidad puede tener consecuencias mortales. De ahí que especialistas en seguridad vial insistan en el uso de casco certificado y correctamente abrochado, además de equipo de protección, capacitación, respeto a límites de velocidad y conducción defensiva.

Los diagnósticos metropolitanos también advierten que el riesgo no se distribuye de manera uniforme. Corredores de alta velocidad como Periférico, López Mateos, Mariano Otero, Juan Gil Preciado, Lázaro Cárdenas y Carretera a Chapala han aparecido de manera recurrente en análisis de siniestralidad. Son vialidades donde conviven automóviles, transporte público, vehículos de carga, ciclistas y motociclistas, y donde un error puede tener consecuencias graves por las velocidades alcanzadas.

Existe, además, una diferencia que debe tomarse en cuenta al comparar estadísticas oficiales. Mientras CEPAJ registró 139 motociclistas fallecidos durante 2025, el Reporte Metropolitano de Siniestralidad Vial de la Secretaría de Transporte contabilizó 88 dentro de su universo de 199 personas fallecidas. Las cifras no necesariamente son contradictorias, ya que ambas instituciones utilizan fuentes, registros y metodologías distintas; por ello, para analizar la evolución anual conviene mantener una misma serie estadística.

El reto para las autoridades va más allá de aumentar los operativos. La magnitud del parque de motocicletas obliga a fortalecer la capacitación para obtener licencias, garantizar el registro de las unidades desde su venta, vigilar el uso de cascos certificados, combatir la circulación sin placas o documentos y revisar las condiciones de las vialidades donde se concentra la siniestralidad. A ello se suma la necesidad de generar una cultura de respeto entre automovilistas, motociclistas, peatones, ciclistas y operadores del transporte público.

Las 78 muertes registradas hasta julio de 2026 son así solamente la parte más visible de un fenómeno mucho más amplio. Jalisco pasó en pocos años de tener poco más de medio millón de motocicletas a superar el millón, mientras las políticas de regulación, infraestructura y seguridad vial enfrentan el desafío de adaptarse a esa nueva realidad. El objetivo no puede ser frenar el uso de la motocicleta, sino evitar que una alternativa económica de transporte y trabajo continúe convirtiéndose, para decenas de familias cada año, en una tragedia sobre dos ruedas.


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