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ENTREVISTAS

José Arturo Gleason: Falla la Secretaría de Gestión Integral del Agua; no hay plan hídrico desde el día 1 del actual gobierno

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Por Mario Ávila

Una evidencia de que la planeación hídrica no ha ocupado un lugar fundamental en la actual administración estatal y que con ello en Jalisco se permite más la sobreexplotación del agua, que la gestión sustentable es que, desde el inicio del gobierno de Pablo Lemus, no se contaba con un Plan Hídrico Integral, según lo sustenta el doctor José Arturo Gleason Espíndola.

El investigador de la Universidad de Guadalajara expuso que una muestra de ello es el trato preferencial que se le brinda a los desarrolladores inmobiliarios, a quienes se les aprueban sus proyectos, sin contar con suficiente claridad sobre la disponibilidad real de agua, tanto en cantidad como en calidad, ni sobre la capacidad de la infraestructura existente para atender la nueva demanda.

Planteó que el Plan Hídrico Integral debió haberse construido mediante una participación amplia, incluyente, activa y comprometida de los distintos sectores y dejó en claro que la ausencia de este instrumento desde el primer día de gobierno, limitó la posibilidad de establecer una ruta clara, prioridades definidas y acciones inmediatas para atender de manera preventiva y coordinada los principales problemas relacionados con el agua.

Otra evidencia de que la planeación hídrica no ha sido un eje fundamental de la actual administración, es que apenas en julio pasado se presentó un plan que no parece derivar de un diagnóstico profundo, integral y actualizado sobre la situación del ciclo del agua (CA) y del sistema hidrosanitario urbano (SHU), particularmente en la esfera del abastecimiento.

Gleason Espíndola hizo saber que, en su lugar, se presentaron diversos documentos, con escasa articulación entre sí y sin una secuencia lógica suficientemente clara para sustentar técnica y científicamente los proyectos que actualmente se promueven. “Además, estos documentos fueron dados a conocer de manera intempestiva, fragmentada y en distintos momentos, lo que dificultó su comprensión como parte de una estrategia hídrica integral y coherente”, recriminó.

Esta falta de planeación hídrica —dijo— también se evidencia en la ausencia de información precisa, completa y suficientemente amplia, sobre el estado actual y el funcionamiento de los distintos componentes del ciclo del agua y del sistema hidrosanitario urbano; no se cuenta con sistemas integrales de monitoreo que permitan conocer, con suficiente resolución espacial y temporal, cuánto y cómo llueve, cuánto del agua precipitada se infiltra, cuánto escurre superficialmente y cuánto retorna a la atmósfera mediante evaporación y evapotranspiración.

Tampoco se dispone —abundó— de un monitoreo integral y en tiempo real de los volúmenes extraídos y su calidad de las principales fuentes de abastecimiento, como el lago de Chapala, la presa Calderón y los acuíferos. Esta carencia de información limita seriamente la capacidad de diagnosticar, planear, gestionar y evaluar de manera sustentable el sistema hídrico.

Dentro de las carencias, el doctor en Urbanismo por la UNAM, José Arturo Gleason, dijo que, además, no se cuenta con información integral y en tiempo real que permita conocer con precisión cuánto se extrae de las fuentes de abastecimiento, cuál es la calidad del agua obtenida y qué descargas contaminantes pueden estar afectando dichas fuentes o los propios sistemas de conducción, particularmente los más antiguos.

“Tampoco se dispone de un seguimiento continuo que permita conocer con qué calidad llega el agua a las plantas potabilizadoras, con qué calidad sale de ellas y cómo se modifica durante su recorrido por acueductos, tanques de almacenamiento y redes de distribución, muchas de ellas construidas entre 1940 y 1983”, estableció el catedrático.

En materia de drenaje y saneamiento, expuso que la situación es igualmente preocupante. Se desconoce con suficiente detalle el estado físico y operativo de la red, la calidad de las aguas residuales que circulan por ella y la presencia de condiciones de riesgo, como posibles concentraciones de gases y niveles de explosividad.

LA ENTREVISTA

Mario Ávila. ¿Considera que la SEGIA está cumpliendo su mandato de “gestión integral” (fuentes, conducción, potabilización, distribución, saneamiento y reúso), o se ha limitado a funciones burocráticas, de supervisión de obras o de intermediación política?

José Arturo Gleason. Considero que la integralidad es uno de los elementos prácticamente ausentes en la gestión actual. Un principio fundamental de la gestión integral del agua es la planeación hídrica sustentable, la cual debe articular el funcionamiento del ciclo del agua (CA) con el sistema hidrosanitario urbano (SHU). El primero constituye la fuente natural de disponibilidad del recurso a través de la lluvia, escurrimientos (ríos), acuíferos; mientras que el segundo representa el conjunto de infraestructuras y procesos mediante los cuales la sociedad capta, conduce, distribuye, utiliza, sanea y, en su caso, reutiliza el agua. Comprender de manera integral lo que ocurre en ambos sistemas es indispensable para avanzar hacia una gestión verdaderamente eficiente, resiliente y sustentable.

Mario Ávila. Doctor Gleason, según la ley, la Secretaría de Gestión Integral del Agua debería ser el órgano rector de la política hídrica estatal y coordinar de forma integral a SIAPA, CEA y demás organismos. ¿En la práctica, para qué está sirviendo realmente esta Secretaría en medio de la crisis actual de calidad del agua en la ZMG?

José Arturo Gleason. Lamentablemente, ha acompañado más la sobreexplotación de los recursos hídricos que su gestión sustentable. El crecimiento urbano acelerado y desordenado ha relegado a organismos como el SIAPA frente al desarrollo inmobiliario. Falta evaluación técnica rigurosa, con personal calificado, para autorizar nuevos proyectos verticales y horizontales: muchas veces se aprueban sin claridad sobre disponibilidad real de agua (cantidad y calidad) ni capacidad de la infraestructura. La autorización administrativa no basta; cada desarrollo incrementa extracción, carga en drenajes y aguas residuales. Es indispensable vincular el crecimiento urbano a estudios de disponibilidad hídrica, saneamiento e impacto acumulativo.

Mario Ávila. ¿Cómo puede gestionarse, planearse y mejorarse de manera efectiva aquello que no se mide?

José Arturo Gleason. Esta contradicción entre sus atribuciones institucionales y la ausencia de sistemas integrales de medición, monitoreo, diagnóstico y operación limita seriamente su capacidad para ejercer una gestión hídrica sustentada en evidencia y orientada a la solución efectiva de los problemas actuales. Actualmente, la Secretaría se limita a proponer obras hidráulicas millonarias justificadas en diagnósticos superficiales desactualizados, incompletos y desarticulados, para justificar la construcción por parte de empresas constructoras privadas que poco tienen que ver con la gestión integral de agua, dejando entrever posibles casos de corrupción.

Mario Ávila. Usted ha criticado la falta de diagnóstico científico profundo. ¿Qué papel ha jugado (o debería jugar) la Secretaría en la elaboración de un diagnóstico real e independiente del sistema hídrico metropolitano?

José Arturo Gleason. Por el peso de la responsabilidad, es la primera que debiera promover la elaboración de este diagnóstico. La Secretaría debería ser la principal responsable de impulsar y garantizar un diagnóstico integral, científico e independiente del sistema hídrico metropolitano. No solamente administrar obras o reaccionar ante las crisis. Su responsabilidad es generar las condiciones para conocer con precisión cómo funciona el ciclo del agua (CA) y el sistema hidrosanitario urbano (SHU), desde las fuentes de abastecimiento hasta el usuario, incluyendo conducción, potabilización, distribución, drenaje, tratamiento y disposición final.

La Secretaría debería convocar a universidades, centros de investigación, colegios profesionales, organismos operadores y especialistas independientes para construir un diagnóstico con metodología científica, información pública, trabajo de campo, monitoreo continuo e indicadores verificables. Y subrayo la palabra independiente, porque el diagnóstico no puede diseñarse para justificar proyectos previamente decididos; debe servir para determinar, con evidencia, cuáles son realmente los problemas, sus causas y las soluciones prioritarias.

LAS ACCIONES POSITIVAS DE LA SEGIA

Mario Ávila. Desde su creación y con los cambios de administración, ¿qué avances concretos ha impulsado la Secretaría en materia de calidad del agua, modernización de redes, captación de lluvia o restauración de fuentes como Chapala?

José Arturo Gleason. Ha habido acciones y programas que deben reconocerse, pero considero que el problema es que no se han articulado dentro de una transformación integral del sistema hídrico. Por ejemplo, se han hecho algunos trabajos de mantenimiento en acueductos, lavado de tanques, sustitución de válvulas y otras intervenciones en la infraestructura de abastecimiento. También considero positivo el programa Nidos de Lluvia, que introdujo y amplió el uso de sistemas de captación de agua de lluvia como fuente complementaria de abastecimiento, especialmente en zonas con vulnerabilidad hídrica.

Sin embargo, desde mi experiencia, estos esfuerzos han sido puntuales y todavía insuficientes frente a la magnitud, complejidad y antigüedad del sistema. El propio gobierno ha reconocido la necesidad de intervenir infraestructura estratégica, incluida la Planta Potabilizadora No. 1 de Miravalle, así como de rehabilitar instalaciones de producción, limpiar tanques y redes, mejorar los medios filtrantes y fortalecer los procesos de regulación y distribución.

Mario Ávila. El Plan Estratégico de Gestión Integral del Agua (con sus 32 acciones y miles de millones de pesos) sale en gran medida de esta Secretaría. ¿Qué evaluación hace de ese documento y del rol de la SEGIA en su formulación? ¿Refleja una visión técnica sólida o sigue siendo un plan improvisado?

José Arturo Gleason. Mi evaluación es crítica. Considero que el Plan Estratégico de Gestión Integral del Agua presenta una cartera de 32 acciones y una inversión muy significativa, pero no demuestra con suficiente claridad que estas decisiones hayan surgido de un diagnóstico profundo, actualizado, integral e independiente del CA y del SHU. El problema de fondo no es únicamente cuántas acciones contiene el Plan, sino cómo se definieron, con qué información se priorizaron y qué evidencia técnica sustenta cada una de ellas. Si primero se seleccionan las obras y después se construyen los argumentos para justificarlas, se invierte el orden correcto de la planeación.

Mario Ávila. ¿Ha observado duplicidad de funciones entre la Secretaría, la CEA y el SIAPA? ¿Eso genera eficiencia o más burocracia y dilución de responsabilidades?

José Arturo Gleason. Lo que he observado es que, ante la falta de una planeación hídrica sólida, las tres entidades gubernamentales tienden a alinearse para promover y justificar obras de gran escala y alto costo, como respuesta al problema de calidad del agua en el AMG, lo que genera de manera natural un traslape entre sus funciones. Si la directriz del gobernador es resolver el problema principalmente mediante infraestructura, la duplicidad institucional pasa a segundo término y lo prioritario parece ser, impulsar las obras consideradas “necesarias”, aun cuando no siempre exista un diagnóstico profundo, integral e independiente que demuestre que son realmente las más adecuadas.

NO HAY RESPUESTA A PROPUESTA DE CREAR COMISIÓN TÉCNICA

Mario Ávila. Usted propone una mesa o comisión técnico-científica independiente. ¿Cómo debería relacionarse esa comisión con la Secretaría de Gestión Integral del Agua? ¿Debería la SEGIA convocarla, subordinarse a ella, o quedar al margen para garantizar independencia?

José Arturo Gleason. De hecho, hace unas semanas tuve acercamientos con la SEGIA y la CEA para proponer la conformación de un grupo técnico-científico independiente; hasta el momento no hemos recibido respuesta. La intención es sacar el problema del debate partidista y trasladarlo al terreno técnico-social, mediante un diagnóstico objetivo, transparente e independiente que permita conocer con precisión la situación actual del sistema hídrico (CA-SHU-Administración) y, a partir de ello, construir propuestas de solución mejor sustentadas, integradas en un verdadero plan hídrico metropolitano.

Mario Ávila. Finalmente, en la crisis actual (agua turbia, mal olor, quejas masivas), ¿qué acciones concretas y visibles ha tomado la Secretaría que los ciudadanos puedan percibir como útiles?

José Arturo Gleason. Reconozco el esfuerzo que se ha realizado para llevar agua a las colonias mediante pipas y plantas potabilizadoras, aunque también es evidente que estas medidas resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. Las instituciones están actuando con las capacidades y los recursos actualmente disponibles. Sin embargo, considero que la respuesta técnica y la atención emergente podrían fortalecerse significativamente si la SEGIA y el SIAPA transparentaran con mayor claridad la situación real del sistema y presentaran propuestas técnicas de emergencia más sólidas, sustentadas en evidencia y diseñadas para aplicarse de manera inmediata. Esto se fortalecería si hubiera más visiones técnicas independientes.


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