ENTREVISTAS
«Escribimos para el algoritmo, no para el lector»: Periodista Diego Petersen
Por Belisario Bourjac
Diego Petersen arrancó la Expo Libros de Periodistas de Jalisco 2026 realizada en el Colegio de Jalisco desmontando una idea extendida: que periodismo y literatura son mundos lejanos: “Si queremos ser buenos periodistas, tenemos que construir mundos: el del periódico y el de la ficción. No se trata de inventar, sino de narrar con conciencia”, afirmó.
Recordó la frase de un maestro que resume su convicción: “Un ciego no puede hacer que otros vean, y alguien que no sabe escribir no puede transmitir lo que tiene que decir”.
La Expo Libros de Periodistas de Jalisco 2026 se convirtió en un espacio de memoria y reflexión. Diego Petersen Farah, periodista y escritor con más de 35 años de oficio, inauguró el programa de conferencias con una intervención que conectó periodismo y literatura, y que derivó en un diálogo abierto sobre la crisis de la prensa escrita, la industria editorial y el impacto de lo digital.
Diego Petersen se remontó a sus orígenes en el periodismo hace 35 años cuando inició el Semanario Paréntesis y luego participó e impulsó el proyecto del Diario Siglo 21. Todos salen escribiendo mal, dijo, y el oficio se aprende en el camino, con conciencia de lo que se hace.
A principio de los noventa en Siglo 21, junto a periodistas extraordinarios fue donde aprendió a narrar. Tomás Eloy Martínez insistía en que incluso un reportaje sobre ovejas de Nueva Zelanda podía resultar aburrido o tenso según cómo se contara. “Si quieres competir y ser leído, hay que saber hacerlo”.
En aquella redacción las columnas tenían entre 130 y 200 líneas. Competían por cada lector y sabían que la noticia se gana desde el primer párrafo.
Para Diego Petersen, actualmente columnista y asesor de El Informador, la mejor forma de aprender a escribir sigue siendo el diario: “Escribir todos los días, ‘echando a perder’ textos bajo presión”. La virtud del periódico es que se escribe para el día siguiente, no para la posteridad. “Cuando alguien quiere escribir para la posteridad, casi siempre le sale un artículo horroroso”.
Además, el papel no perdona: los errores quedan impresos, a diferencia de la radio o la televisión, donde las palabras se diluyen. Esa misma exigencia lo llevó a la novela. La diferencia, explicó, es de coherencia. En el periodismo debe haberla con la realidad y los datos; en la ficción, con la lógica interna de la historia, los personajes y el contexto.
SUS NOVELAS
Sus cuatro novelas nacieron de experiencias periodísticas intensas. Los que habitan el abismo, publicada en 2014, es la exitosa novela del debut de Petersen como escritor al inaugurar el género policíaco en su bibliografía y presenta por primera vez al carismático reportero Beto Zaragoza, protagonista de su aclamada trilogía negra tapatía.
La trama: Un cadáver inexistente. La historia empieza con un engaño insólito inspirado en un caso real registrado entre Chapala y Guadalajara: durante la investigación por un presunto fraude a una compañía aseguradora, se descubre que el ataúd de la acaudalada Camelia Padilla (viuda de Lacroix) está lleno de piedras, palos y una chamarra vieja.
Casquillos negros (2017) noveló el asesinato del cardenal Posadas con información que no podía probar del todo. Malasangre (2019) metió al reportero en el mundo de los poetas, y El Chacal (2022) es una diatriba generacional sobre cómo la corrupción va corrompiendo a un periodista que empezó queriendo hacer bien las cosas.
“La gran virtud de la literatura es que permite narrar lo que sentimos, cómo se construye la complicidad, cómo funciona o no funciona un periódico desde dentro”, señaló.
Hoy, dijo, ya no cree en “una sola forma correcta” de hacer periodismo. Se considera parte de los “perros guardianes de la democracia”: a veces muerden donde no deben, se equivocan y dependen de comer. Solo actuando de manera colegiada el gremio logra transformaciones.
“El periodismo es una profesión muy solitaria, pero se construye colectivamente. La verdad es una construcción social colectiva. Lo que publicamos hoy no está terminado: alguien más le añadirá algo”.
LA INDUSTRIA PERIODÍSTICA: “MAL”
En el diálogo abierto, la primera pregunta fue directa: ¿se puede vivir como escritor de libros? Petersen respondió con cifras y realismo. Preguntó alguna vez en Planeta cuántos autores facturaban un millón de pesos al año viviendo de la literatura. Eran dos, entre ellos Paco Taibo. “Creo que no se vive de la literatura; por eso la mayoría estamos en otros negocios”. Los derechos de autor representan el 10 por ciento del precio de tapa: 20 pesos por un libro de 200. En digital, “te pagan una bicoca, cinco pesos por descarga”.
Lo que realmente genera dinero son los derechos para televisión o los tiros enormes del mercado en inglés, diez veces mayores que en español. La industria editorial, concluyó, atraviesa una crisis fuerte. El libro subsistirá, pero como algo mínimo. Casi todos los escritores que conoce combinan la literatura con la universidad, las clases o el periodismo.
Sobre la industria periodística local y nacional fue igual de claro: “Mal”. En 2012, cuando llegó a El Informador, conoció una proyección que anunciaba la desaparición de los periódicos impresos en México entre 2024 y 2030. “Creo que se va cumpliendo, salvo que no va a desaparecer completamente. Va a llegar a un nivel en el que se estabilice”. El promedio de lector de papel es de 55 años. “Ponerle un papel a alguien de veintitantos es imposible”.
Hay que fortalecer las plataformas digitales, pero ahí aparece el nuevo dueño: Google. “Qué horrible que hayamos dejado de trabajar para satisfacer al gobierno y ahora satisfacemos al méndigo algoritmo”. Se escribe para enamorar al algoritmo, no para el lector. “Esto genera un problema ético que tenemos que resolver ahora”.
Diego Petersen contextualizó el fenómeno. La prensa masiva fue un invento del siglo XX que nació con la rotativa y murió con el siglo XXI. Hoy se camina hacia periódicos más pequeños. El oficio, sin embargo, no desaparecerá. “Cuando alguien fue con el chisme de que Caín había matado a Abel, allí empezó el periodismo. Nació el primer oficio del mundo y seguirá”.
Habrá menos periodistas profesionales y más oportunistas de redes. Las plataformas producen cada vez más y mejor periodismo, pero ya no está concentrado. “Dicen que es gratis; no es cierto, es carísimo por el tiempo y el dinero que hay que invertir para acceder a él”.





