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En un hecho que no ocurría desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la ultraderecha sacude a Alemania al ganar una elección regional
– AfD gana en Sajonia-Anhalt, pero queda sin mayoría.
Por Redacción Conciencia Pública, con información de The New York Times.
Alternativa para Alemania (AfD) provocó un terremoto político al imponerse con amplitud en las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt, aunque quedó a tres escaños de conquistar la mayoría absoluta que le habría permitido gobernar en solitario. El resultado representa el mayor avance de una fuerza de extrema derecha en el país desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
De acuerdo con los resultados preliminares, la AfD alcanzó 43.8 por ciento de los votos y obtuvo 39 de los 83 lugares del Parlamento estatal. La cifra duplica ampliamente el respaldo conseguido por el partido en 2021, cuando recibió 20.8 por ciento de los sufragios, y confirma su creciente dominio electoral en el este alemán.
Aunque Sajonia-Anhalt es uno de los estados con menos habitantes del país más poblado de Europa, el desenlace rebasó sus fronteras y encendió las alertas en la capital Berlín, en el resto de Europa y en todo el mundo. El sistema político alemán, construido después de la caída del nazismo con barreras destinadas a impedir el regreso de movimientos extremistas al poder, enfrenta ahora una de sus mayores pruebas.
El golpe más severo lo recibió la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido del canciller Friedrich Merz, que cayó hasta 17.2 por ciento y perdió todos sus distritos electorales directos. La derrota debilitó tanto al gobierno estatal saliente como al liderazgo nacional de Merz, quien reconoció que el resultado sacudió profundamente a su organización.
El crecimiento de la AfD se alimentó del desencanto con los partidos tradicionales, las dificultades económicas, la preocupación por la seguridad y el rechazo a la política migratoria. También logró movilizar a ciudadanos que anteriormente se habían abstenido y arrebató una cantidad considerable de votos a los democristianos.
Ulrich Siegmund, candidato de la AfD a encabezar el gobierno estatal, proclamó que su partido había hecho historia y sostuvo que las urnas le otorgaron un mandato para gobernar. La formación comenzó de inmediato a buscar el respaldo de legisladores conservadores dispuestos a romper el llamado “muro de contención” establecido por las fuerzas tradicionales.
El avance genera inquietud porque la rama de la AfD en Sajonia-Anhalt ha sido clasificada como extremista de derecha por los servicios locales de inteligencia. Entre sus propuestas se encuentran endurecer las deportaciones, limitar la inmigración, suspender el apoyo alemán a Ucrania y restablecer las relaciones económicas y políticas con Rusia.
Para los seguidores de la AfD, esas posiciones representan una respuesta directa a problemas que, aseguran, fueron ignorados durante años. Para migrantes y organizaciones civiles, en cambio, la posibilidad de que el partido llegue al gobierno despierta temor por las consecuencias que podrían enfrentar extranjeros, refugiados y minorías asentadas en el estado.
Pese a la victoria, Siegmund no tiene asegurado el cargo de ministro presidente. La CDU y las demás fuerzas tradicionales han reiterado que no respaldarán un gobierno encabezado por la AfD, por lo que la disputa se trasladará ahora a una compleja etapa de negociaciones parlamentarias.
La aritmética obliga a la CDU a buscar acuerdos con socialdemócratas, verdes, Die Linke y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) si pretende construir una mayoría sin la ultraderecha. La dificultad radica en que los democristianos rechazan colaborar con Die Linke, mientras el BSW se niega a apoyar tanto a Siegmund como al actual gobernante estatal, Sven Schulze.
El BSW ha planteado como salida la designación de una figura independiente para encabezar el gobierno, una alternativa que podría prolongar durante semanas las negociaciones. Cualquier coalición resultante reuniría fuerzas con profundas diferencias ideológicas y nacería bajo la presión de una AfD convertida en el bloque más grande del Parlamento.
Más que una elección regional, Sajonia-Anhalt dejó una advertencia para toda Alemania: el aislamiento político ya no ha detenido el crecimiento electoral de la AfD. El partido todavía no puede gobernar, pero su victoria muestra el debilitamiento de las fuerzas tradicionales y anticipa una etapa de mayor polarización, coaliciones frágiles y disputas sobre el rumbo político del país.
Mientras tanto, cientos de miles de inmigrantes de decenas de países del Medio Oriente, África y Asia ven con preocupación el avance de los partidos de ultraderecha en Alemania y el resto de Europa, esperando, con razón, las consecuencias que esto podría llegar a tener en su vida diaria.



