OPINIÓN
Migración, informalidad y evasión patronal: Viajes a Estados Unidos, un peligro de olvido
Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz
Las pensiones en México atraviesan por presiones multifactoriales. Hoy analizaremos tres problemas que amenazan con dejar sin pensión a 30 millones de mexicanos.
Los tres problemas que te pueden dejar sin pensión son los siguientes:
1.- Viajar a Estados Unidos
2.- Mala cultura empresarial y subregistro de salarios
3.- El desempleo.
EL SUEÑO AMERICANO Y LA PESADILLA DE LAS PENSIONES
Uno de los problemas importantes radica en la migración a Estados Unidos. Entre 2018 y 2023, aproximadamente 1.2 millones de mexicanos emigraron, de los cuales el 87.9% se dirigió a Estados Unidos, sumando más de 1.07 millones de personas que fueron al país vecino del norte. Muchos de ellos dejan atrás años de cotización en México sin regularizar o continuar sus aportaciones al IMSS.
Lejos de México, es fácil olvidar las condiciones laborales y los beneficios del sistema de seguridad social. Los trabajadores migrantes suelen priorizar el ingreso inmediato en empleos informales o sin convenio bilateral efectivo para cotizaciones. Al regresar en dos o tres décadas, ya con los 60 años de edad encima, intentan tramitar su pensión.
Los migrantes que logran recordar que tenían IMSS hace 30 años descubren semanas cotizadas insuficientes, lo que reduce drásticamente la posibilidad de jubilarse.
La distancia geográfica y la falta de seguimiento generan lagunas en el historial laboral que son irreversibles. Las remesas ayudan en el presente, pero no en el futuro de los migrantes.
LA CULTURA DE LA EVASIÓN: SALARIOS FALSOS
Otro gran lastre es la mala cultura laboral que impera en muchas empresas. Hay patrones que “timbran” nóminas con salarios inferiores al real, evadiendo cuotas al IMSS y disminuyendo artificialmente el Salario Base de Cotización (SBC) del trabajador. Esta práctica, aunque ilegal, es común en sectores con alta rotación.
El resultado es letal para las pensiones: menor monto en la cuenta individual AFORE —dañino en el esquema de Ley 97— y un promedio salarial bajo para el cálculo de la pensión —básico en Ley 73—. En el régimen legal que sea, la jubilación del trabajador resulta afectada de por vida.
Un trabajador que recibe 15 mil pesos mensuales, pero está registrado con 9 mil 500, verá mermada su pensión de por vida. Esta evasión no solo afecta al futuro del empleado, también afecta el financiamiento del Seguro Social. Las industrias de restaurantes suelen jugar con el salario y las propinas, mezclándolos de forma ilegal; en la construcción, casi todos los que trabajan por su cuenta carecen de IMSS.
LA OCUPACIÓN INFORMAL
El desempleo prolongado es otro problema. Los periodos largos sin cotizar afectan la posibilidad de conseguir las 500 semanas mínimas en Ley 73; además, reducen el promedio salarial por el rezago inflacionario del salario de los años pasados, en caso de que se alcance el mínimo de semanas.
Una persona que logró emplearse joven, desde los 18 años de edad, y que luego perdió el empleo a los 25 años, solo acumuló 364 semanas. Con eso no se jubila nadie en Ley 73 ni en Ley 97. Después, la persona se ocupó en un negocio familiar durante 35 años; al llegar a los 60 años, su negativa de pensión será evidente. Así están millones de personas en México, problema que “nadie ve”.
Según las cifras del IMSS, solo alrededor de 22.5 millones de trabajadores están afiliados al IMSS, tanto en régimen 73 como 97, mismos que al cumplir los 60 años de edad podrán pedir pensión por cesantía y, a los 65, jubilación por vejez.
Esto significa que más de la mitad de los trabajadores mexicanos operan fuera del sistema de seguridad social formal y nunca se van a jubilar, lo cual, en el contexto del país, significa que estamos construyendo un futuro devastador de personas envejecidas, empobrecidas y sin fuente de ingresos.
La tasa de informalidad laboral se mantiene alrededor del 54.8% de la población ocupada en los últimos periodos reportados. Esto equivale a más de 32 millones de personas que laboran sin cotizaciones para el retiro ante el IMSS.
Sectores como el comercio en tianguis, la construcción, restaurantes, trabajo doméstico y el autoempleo concentran gran parte de esa ocupación que brinda un ingreso a 30 millones de familias que les ayuda a comer, pero que, llegado el momento de la vejez, los dejará en la inseguridad social.
La buena noticia es que muchos podrán jubilarse si revisan cuanto antes su situación laboral y se asesoran correctamente. El IMSS permite regularizaciones, incorporaciones voluntarias (Modalidad 10), continuaciones voluntarias de aseguramiento (Modalidad 40) y convenios para subsanar problemas.
Hoy, más que nunca, la información lo es todo. Quien no se informa, pierde. Evite a quienes ofrecen asesorías “gratis”, porque tarde o temprano le cobrarán.
La diferencia entre una pensión mínima y una digna radica, muchas veces, en 100 o 200 semanas cotizadas adicionales o en un salario registrado correctamente. Un trabajador con 1,500 semanas y salario promedio tope de 2 mil 932 pesos diarios puede duplicar el monto respecto a uno con salario mínimo.
HACIA UNA CULTURA DE PREVISIÓN
La alta informalidad —más del 55%, según INEGI—, la evasión patronal y las complejidades migratorias requieren acción individual urgente a mediano y corto plazo. Los gobiernos han impulsado la formalización, pero los números muestran que el avance es lento. Mientras tanto, el trabajador debe asumir el control: cotizar, aunque sea de forma voluntaria durante el desempleo, exigir el salario real a su empleador y mantener actualizado su expediente.
La jubilación no es un derecho automático; es el resultado de una actuación del trabajador. El IMSS no está buscando afiliados para ofrecerles la pensión, ni siquiera busca al empleado para informarle de un error en su expediente. Olvidarse del IMSS al cruzar la frontera, aceptar salarios “simulados” o ignorar el historial laboral son errores que se pagan caro al final de la vida laboral.
En un México con más de 60 millones de Personas Económicamente Activas (PEA), solo 22.7 millones están en la formalidad IMSS. La brecha frente a los que no tienen seguridad social es enorme.
Nadie debería esperar a los 60 años para descubrir que su pensión será insuficiente. La diferencia está en la acción informada: revise, corrija y calcule su pensión. Su futuro económico lo agradecerá.

—000—
Arturo Pérez Díaz es periodista independiente; ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional de Comunicación Pública.
E-mail: Amper61@hotmail.com


