CULTURA
De la astronomía a la literatura: Laura Fernández, ficciones desde el cosmos
Conciencia en la cultura, por Luis Ignacio Arias
La formación de una escritora no ocurre de manera súbita. Es un proceso que se construye con lecturas, con preguntas, con crisis personales y con la disciplina que exige el oficio. En el caso de Laura Fernández, ese proceso tiene una particularidad: su escritura nace de un cruce poco común entre la ciencia y la imaginación. Su libro Ficciones del fondo cósmico del microondas es el resultado de un trayecto que comenzó en la infancia y que encontró en las letras un punto de inflexión.
Su historia comienza en un cuarto lleno de libros, un espacio que funcionaba como un pequeño universo doméstico. La abuela materna, figura luminosa en su biografía, la acercó a Cien años de soledad y a otras obras del boom latinoamericano, además de biografías y libros de historia. Su abuela no solo le daba los libros: le hacía preguntas, la evaluaba, la obligaba a pensar. Ese ejercicio de leer, comprender y explicar se convirtió en una práctica formativa que la acompañaría toda la vida. “Sentía las manos vacías si no llevaba un libro conmigo”. Desde entonces, la literatura fue una forma de enfrentar al mundo.
A esas primeras lecturas se sumó otra, más imprevista pero igualmente significativa. En el pueblo donde vivía, en un puesto de revistas tiraban los ejemplares no vendidos; entre ellos estaban los de la revista Muy Interesante. Laura los recogía, movida por su curiosidad y el deseo de tener algo que leer. Ahí descubrió su interés por la astronomía y la ciencia. Aprendió conceptos básicos sobre estrellas, temperaturas, supernovas, enanas blancas, entre otros. Esa mezcla de curiosidad científica, adquirida de manera autodidacta, marcó su relación con el conocimiento.
En la preparatoria llegó el descubrimiento que terminaría de moldear su sensibilidad: la ciencia ficción. Los hermanos Strugatsky, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick y Karel Čapek formaron parte de sus lecturas. Picnic extraterrestre, de Arkadi y Borís Strugatsky, se convirtió en un libro al que vuelve con frecuencia, como quien regresa a un lugar donde algo esencial se revela. Para Laura, la ciencia ficción no es evasión, sino una forma de pensar lo social, lo político y lo humano. Para ella, “todo lo que nos separa de la ciencia ficción es la tecnología”. Es una forma de entender el futuro no como un territorio lejano, sino como una prolongación del presente.
Antes de estudiar Letras Hispánicas cursó una ingeniería. La vida la llevó por ese camino, pero no encontró en ese mundo la calma que buscaba. Una crisis personal la obligó a detenerse y a preguntarse qué quería hacer con su vida. La respuesta fue clara: escribir. Ingresar a la licenciatura en Letras Hispánicas fue un giro vital. “La licenciatura me cambió la vida”. Ahí encontró un espacio donde su curiosidad científica y su sensibilidad literaria podían convivir sin conflicto. La carrera no solo le dio herramientas teóricas; le dio un lenguaje para entender y crear.
Su formación se consolidó en los talleres literarios. Con Patricia Velasco, Carmen Villoro y Laura Solórzano aprendió la importancia de la disciplina: escribir, corregir, reescribir y escuchar. Los talleres no solo le dieron herramientas técnicas; le ofrecieron un espacio de diálogo, de lectura compartida y de construcción colectiva. Comenzó a enviar su trabajo a convocatorias; no quedó seleccionada al principio, pero volvió a intentarlo, afinando cada texto con la paciencia que exige el oficio.
El momento en que recibió la noticia de que la editorial La Maleta de Hemingway publicaría su libro llegó en un escenario inesperado: en el ensayo de un coro. Durante una pausa revisó su correo y, al leer la confirmación de que había sido seleccionada, se quedó en silencio. “Hasta los del coro se callaron”, recuerda. Ese instante, breve pero decisivo, marcó la certeza de que su trabajo había encontrado un punto de llegada que, al mismo tiempo, abría un camino distinto.
Su primer libro, Ficciones del fondo cósmico del microondas, es la síntesis de todas estas etapas formativas. El libro parte de una pregunta que une ciencia y literatura: ¿qué historias contarían las partículas que han viajado por el universo desde el Big Bang? La explicación científica del fondo cósmico de microondas se convierte en metáfora narrativa.
El libro está dividido en tres secciones —Big Bang, Expansiones y Apocalipsis— que funcionan como un recorrido conceptual por los inicios, las posibilidades y los finales. Sus microrrelatos, breves y precisos, combinan imaginación especulativa, humor, fatalismo y ternura.
Laura Fernández es una escritora en formación, pero no en el sentido de carencia, sino en el de proceso continuo. Su obra no surge de un impulso inmediato, sino de un proceso que combina curiosidad científica, memoria afectiva y rigor literario.
En sus microrrelatos conviven la niña que recogía revistas tiradas, la joven que descubrió la ciencia ficción y la estudiante que aprendió a leer con método. Esa mezcla —lo íntimo, lo cósmico y lo técnico— es lo que da a su escritura una identidad propia.
En Ficciones del fondo cósmico del microondas, esa articulación se vuelve método: cada texto funciona como un experimento narrativo que explora cómo se construyen y cómo se desestabilizan nuestras ideas sobre el mundo.
En su propia definición, la literatura es “un ser mitológico, vivo, que habla con todos nosotros”. En su caso, ese ser ha hablado desde muy temprano. Y Laura, con rigor y sensibilidad, ha aprendido a escucharlo y a responderle.



