OPINIÓN
El negocio del siglo: Cómo la FIFA convirtió el Mundial en una máquina de hacer dinero
Actualidad, por Alberto Gómez R.
(Parte 1)
El Estadio Azteca de la Ciudad de México, el SoFi Stadium de Los Ángeles y el BMO Field de Toronto son los escenarios, pero el verdadero partido se juega muy lejos del césped. Mientras 48 selecciones nacionales disputan 104 encuentros en tres países, la FIFA, el organismo rector del fútbol mundial, está orquestando lo que los analistas financieros describen, sin ambages, como la mayor máquina de hacer dinero en la historia del deporte.
Con el Mundial de 2026 celebrado en Estados Unidos, México y Canadá, la organización con sede en Zúrich no solo ha batido todos sus propios récords de ingresos, sino que ha demostrado, una vez más, que el fútbol es, ante todo, un negocio colosal donde el poder político y económico se entrelazan de manera inextricable. El enorme poderío —tanto financiero como geopolítico— que la FIFA ha acumulado al erigirse en la dueña del deporte más jugado y visto del planeta la ha convertido en un poder supranacional.
Un récord que parecía imbatible
El ciclo financiero 2019-2022, coronado por el Mundial de Qatar, cerró con unas cifras que dejaron boquiabiertos incluso a los analistas más optimistas. La FIFA reportó ingresos totales por 7,568 millones de dólares para el ciclo completo, lo que representó un incremento del 18% (1,147 millones de dólares) respecto al ciclo 2015-2018 y fue un 18% superior al presupuesto previsto para todo el periodo.
Solo en 2022, los ingresos ascendieron a 5,769 millones de dólares, una cifra récord que superó en un 24% la de 2018. La venta de derechos de transmisión televisiva aportó la mayor parte de los ingresos anuales, seguida por los derechos de marketing, los derechos de hospitalidad, la venta de entradas, las licencias y otros conceptos.
Los desembolsos de la FIFA en 2022 ascendieron a 3,404 millones de dólares, de los cuales el 59% se destinó a organizar y albergar la Copa Mundial de Qatar 2022 y otros eventos de la FIFA. El resultado neto de ese año fue de 2,368 millones de dólares, lo que compensó los resultados estructuralmente negativos de los tres primeros años del ciclo y condujo a un resultado neto de 1,187 millones de dólares para todo el periodo 2019-2022, más de once veces superior al presupuestado. Las reservas de la FIFA alcanzaron un nuevo máximo de 3,971 millones de dólares, un 45% más que al final del ciclo 2015-2018.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no dudó en calificar el torneo de Qatar como “el mejor Mundial de la historia”. Pero, más allá del fervor deportivo, lo que realmente quedó grabado en la memoria de los inversionistas y patrocinadores fue la rentabilidad. El Mundial de 2022 se convirtió en el más lucrativo hasta entonces.
Los derechos de transmisión alcanzaron los 3,400 millones de dólares; los ingresos por patrocinio se situaron en 1,800 millones, y la venta de entradas y paquetes de hospitalidad generó aproximadamente 1,000 millones de dólares. Todo ello en un país que invirtió más de 200,000 millones de dólares en infraestructura para albergar el evento.
El salto cuántico de 2026
Si los números de Qatar 2022 fueron impresionantes, los del Mundial 2026 los hacen parecer casi modestos. La FIFA proyecta que el ciclo de cuatro años que concluye con el torneo de este verano generará aproximadamente 13,000 millones de dólares en ingresos, de los cuales 8,900 millones procederán únicamente del torneo disputado en Estados Unidos, México y Canadá. Esta cifra supone un incremento del 72% respecto al ciclo anterior, que finalizó con el Mundial de Qatar 2022, y más del doble de los 6,400 millones de dólares registrados en el periodo 2015-2018.
Algunas proyecciones sitúan los ingresos totales del ciclo en 10,900 millones de dólares, lo que representa un incremento del 56% sobre los 7,000 millones obtenidos con Qatar 2022. La realidad es que, incluso con estas cifras astronómicas, la FIFA podría superar sus propias previsiones, tal como ya ocurrió en Qatar 2022, cuando excedió sus proyecciones en más de 1,000 millones de dólares.
¿Qué explica este salto cuántico? La respuesta tiene tres componentes principales. En primer lugar, la expansión del torneo de 32 a 48 equipos y de 64 a 104 partidos ha multiplicado el inventario de contenido disponible para la venta. Más encuentros significan más entradas, más hospitalidad, más espacios publicitarios y más horas de transmisión.
En segundo lugar, el mercado norteamericano, con su inmensa capacidad de gasto y su infraestructura de estadios de primer nivel —muchos de ellos sede de equipos de la NFL—, ha permitido a la FIFA aplicar estrategias de precios dinámicos y vender paquetes de hospitalidad a precios nunca antes vistos. En tercer lugar, la FIFA ha lanzado su propia plataforma oficial de reventa de entradas, cobrando una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor en cada transacción. Esto significa que, por cada 1,000 dólares en boletos revendidos dentro del sistema, la FIFA obtiene 300 dólares adicionales.
Los derechos de transmisión televisiva siguen siendo el pilar fundamental del negocio mundialista, aunque su peso relativo está disminuyendo. Para 2026, la FIFA espera generar aproximadamente 3,900 millones de dólares por este concepto, lo que representa el 44% de los ingresos totales del torneo. Los derechos de transmisión han crecido de manera constante: de 1,300 millones de dólares en 2006 a 2,400 millones en 2010, 2,500 millones en 2014, 3,100 millones en 2018, 3,400 millones en 2022 y una proyección de 4,300 millones para 2026.
Sin embargo, el crecimiento más explosivo se está produciendo en el segmento de venta de entradas y paquetes de hospitalidad. La FIFA prevé que esta categoría supere los 3,000 millones de dólares en 2026, más del triple que en el ciclo anterior. El profesor de finanzas Richard Sheehan, de la Universidad de Notre Dame, estima que la FIFA podría obtener finalmente más de 7,000 millones de dólares solo por entradas y palcos VIP. El aumento de la capacidad de los estadios —muchos de ellos con aforos superiores a los 70,000 espectadores—, la implementación de precios dinámicos y la comercialización agresiva de paquetes de hospitalidad explican este crecimiento.
Los ingresos por patrocinio también han experimentado un aumento significativo. La FIFA espera recaudar aproximadamente 1,800 millones de dólares en patrocinios para 2026, el doble que en el ciclo anterior. Entre los acuerdos más destacados se encuentra el firmado con la compañía petrolera saudí Saudi Aramco, estimado en 400 millones de dólares por cuatro años. Los ingresos por patrocinio han pasado de 600 millones de dólares en 2006 a 1,100 millones en 2010, 1,600 millones en 2014, 1,700 millones en 2018 y 1,800 millones en 2022. Para las marcas globales, el Mundial sigue siendo uno de los pocos eventos capaces de ofrecer una audiencia verdaderamente planetaria.
El éxito financiero de la FIFA tiene, sin embargo, un costo que recae directamente sobre los aficionados. Los grupos de seguidores estiman que el precio de seguir a una selección hasta la final es más de cinco veces superior al de 2022. Los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey han abierto investigaciones sobre lo que describen como precios de entradas “imposiblemente altos”. Ronan Evain, director de Football Supporters Europe, ha criticado duramente la falta de equilibrio: “En cualquier organización deportiva, el trabajo de los responsables de marketing y venta de entradas es ganar todo el dinero posible. Pero el papel del liderazgo político es equilibrar eso. No ha habido ese equilibrio por parte de Gianni”.
La FIFA ha respondido a las quejas introduciendo un pequeño número de entradas más baratas, pero ha insistido en que sus políticas de precios están en línea con el mercado local de los grandes eventos. La decisión de expandir el torneo también ha sido controvertida y forma parte de una denuncia legal presentada por Fifpro, el sindicato internacional de jugadores, y European Leagues, que acusan a la organización de utilizar su poder regulatorio para promover sus propios intereses comerciales en detrimento del bienestar de los futbolistas.
Continuará…




