ENTREVISTAS
El gran poder invisible del crimen organizado: «México necesita una tercera vía desde la sociedad civil»
Por Gabriel Ibarra Bourjac
“México necesita una tercera vía que no surja de los partidos tradicionales, sino de una sociedad civil organizada”, considera el estudioso de la política Rubén Vázquez, quien analiza la reciente elección en Coahuila, en la que el PRI le dio una paliza a Morena por 16-0 en los comicios para diputados locales. Sin embargo, afirma que lo sucedido en ese estado norteño no es un indicador de lo que ocurre en el resto del país, pues ahí el partido tricolor ha contado con buenos gobiernos.
Su mirada crítica y conocedora del sistema político mexicano ofrece un análisis sin filtros de la realidad actual. En esta entrevista, Rubén Vázquez aborda la reciente elección en Coahuila, donde el PRI obtuvo una victoria contundente, y reflexiona sobre los grandes desafíos que enfrenta la oposición, la influencia del crimen organizado en la política y el futuro de México rumbo a 2027. Su diagnóstico es duro: un sistema donde el poder real muchas veces no reside en las instituciones formales.
Rubén, originario de Lagos de Moreno, es politólogo y catedrático universitario. Tuvo una larga trayectoria en el PRI, del cual se separó cuando dejó de coincidir con el rumbo que le dieron sus dirigentes, mucho antes de la llegada de Alejandro Moreno a la presidencia nacional del partido.
—¿Qué movimientos ve Rubén en la sociedad civil? —se le pregunta.
Y responde sin titubeos:
“Veo al movimiento del sombrero, que tiene una ventaja: cuenta con una cabeza visible; la Generación X, que no tiene ni pies ni cabeza; otro es el movimiento de campesinos y productores en defensa del campo que, si bien es cierto, algunos de sus dirigentes han sido cooptados, sigue vivo y activo. Le falta un líder para construir un movimiento orgánico. Y el cuarto es la tradicional sociedad civil, que nunca ha tenido capacidad para organizarse”.
Sobre esa sociedad civil señala que “ha tenido la capacidad de movilizarse, manifestarse, denunciar e incluso proponer, pero el problema es su dispersión. No ha podido pasar del discurso a la organización y al trabajo territorial”.
Le pregunto cómo ve las alternativas de los nuevos partidos políticos en conformación, y Rubén Vázquez presenta su visión:
“El día 25 de este mes de junio es la fecha en la que el INE tendrá que pronunciarse sobre cuáles partidos cumplieron todos los requisitos. A mí me dicen que algunos traen problemas, así que habrá que esperar”.
“Por lo que yo veo, la única organización que se convertirá en partido nuevo será la que se llamó Encuentro Social y que ahora se denomina PAZ, por una razón muy sencilla: ese partido se constituyó en 2012 y, en 2015, llevó a Cuauhtémoc Blanco a la presidencia municipal de Cuernavaca; posteriormente, en 2018, lo impulsó a la gubernatura”.
“Nada más que tuvieron un problema: en 2018, con López Obrador y Morena, lograron cinco senadores y 32 diputados federales, pero se quedaron a décimas de conseguir el registro, que sigue siendo del 3 % de la votación total”.
Recuerda nuestro entrevistado que, en aquel entonces, AMLO les pidió a los dirigentes de esa organización que se sumaran a Morena, y su dirigente, Hugo Eric Flores, fue delegado del Bienestar en Morelos. “Ellos tuvieron una virtud: en 17 estados cuentan con 17 partidos políticos estatales. Pasaron de ser una institución prácticamente religiosa evangélica a tener una estructura de 17 partidos políticos reconocidos”.
Elección atípica y de baja dimensión
• Gabriel Ibarra Bourjac (GIB): Rubén, en las elecciones locales de Coahuila, el PRI logró una victoria contundente, ganando los 16 distritos de mayoría relativa. Prácticamente fue una goleada frente a Morena, mientras que PAN y Movimiento Ciudadano quedaron con menos del 3 %. ¿Qué análisis haces de este resultado?
Rubén Vázquez: Hay que ponerlo en contexto. Se trató de una elección atípica y de baja dimensión, pues solo se renovó el Congreso local. El PRI ganó los 16 distritos, lo que sin duda es motivo de celebración para el partido. Sin embargo, los diputados locales representan poco menos del 2 % del total nacional, por lo que es una victoria importante, pero pírrica en el contexto general del país.
Históricamente, Coahuila ha sido una plaza priísta, ganada tanto en solitario como en alianza. El voto ahí está muy ligado al desempeño real de los gobiernos. La gente observa, evalúa y castiga o premia. En este caso, está aprobando claramente a un gobierno que ha mantenido inversión, buenos niveles de seguridad y capacidad de respuesta a las necesidades ciudadanas en un estado fronterizo. La gente en Coahuila está diciendo que el gobierno le ha rendido buenas cuentas.
GIB: A las victorias les sobran padres y a las derrotas les faltan responsables. Aquí Alejandro “Alito” Moreno salió a capitalizar el triunfo. Sin embargo, el mérito principal parece corresponder al gobernador Manolo Jiménez…
Rubén Vázquez: Alito Moreno es un mal ejemplo para la política mexicana. Desafortunadamente, para el partido en el que yo me formé, representa todo lo que no debería ser un dirigente: falta de democracia interna, opacidad y múltiples escándalos en el manejo de recursos. El verdadero mérito de esta victoria pertenece al gobierno de Coahuila, un modelo que no es de hoy, sino que se ha construido desde hace dos sexenios y que tiene raíces en administraciones anteriores, como las de los Moreira. Han logrado mantener al estado relativamente aislado de la ola de violencia que vive el resto del país. Los coahuilenses responden con confianza ante la seguridad, la tranquilidad, la paz social y la inversión.
GIB: ¿Qué hace distinto a Coahuila de otros estados? ¿Crees que el norte podría convertirse en una franja anti-Morena?
Rubén Vázquez: Coahuila destaca porque su gobernador es de los mejor evaluados del país, y eso no se consigue gratis. En el norte hay un electorado más crítico, mejor informado y con mayor desarrollo económico. Yo distingo tres Méxicos: el norte, más informado y exigente; el centro, más diverso y con mayores índices de desarrollo; y el sur, al que se busca llevar a un desarrollo medio. El gran reto de la oposición sigue siendo construir una narrativa sólida que compita con la principal fortaleza de Morena: sus programas sociales federales. Cuando la gente recibe esos apoyos, olvida muchos problemas locales. Ese sigue siendo el instrumento político más poderoso de Morena.
El gran poder invisible
GIB: Hablas de un “poder invisible” que incide en los resultados electorales. El Departamento de Estado de Estados Unidos afirma que alrededor del 35 % del territorio mexicano está controlado por grupos criminales. ¿Estás de acuerdo?
Rubén Vázquez: Creo que se quedan cortos. En muchas regiones del interior del país, esa influencia supera el 60 o un 70%. Excluyendo las grandes metrópolis, en el México profundo existe un poder invisible que opera con todos los partidos. Independientemente del color que gobierne, la operación política muchas veces pasa por estas figuras oscuras. Si no se desmantela la estructura de los narcopolíticos, seguiremos igual. Paradójicamente, hoy es un gobierno extranjero el que presiona para hacer el trabajo que los mexicanos no hemos sabido hacer. Nos quejamos de soberanía, pero no tenemos la capacidad para juzgar y mantener en prisión a estos criminales.
Morena no es invencible
GIB: ¿Por qué dices que Morena no es invencible, a pesar del poder de sus programas sociales?
Rubén Vázquez: Morena enfrenta los mismos problemas que los demás partidos cuando ejercen el gobierno: desgaste, corrupción y colusión con poderes fácticos. Yo siempre he dicho que el cártel más poderoso de este país es el del propio gobierno. Cuando exista verdadera voluntad política para combatir la delincuencia, muchas cosas van a cambiar. Las acusaciones de Estados Unidos están raspando la imagen de Morena y pueden generar un desgaste importante, como ha ocurrido con otros gobiernos.
GIB: ¿Cómo ves el futuro de los partidos de oposición rumbo a 2027? ¿Deben ir en alianza?
Rubén Vázquez: Los partidos de oposición tienen serias dificultades de renovación. El PRI quiere cambiar, pero estructuralmente no puede. El PAN sigue controlado por grupos tradicionales que no han rejuvenecido al partido. Movimiento Ciudadano, a nivel federal, ha actuado muchas veces como aliado de Morena y eso le está cobrando factura electoral, como se vio en Coahuila.
Lamentablemente, ninguno ha logrado consolidarse como una verdadera alternativa nacional. En Jalisco la dinámica es distinta, pero a nivel federal MC no ha logrado ser esa tercera vía que muchos esperaban.
GIB: Alito Moreno ha acusado a Morena de narcogobierno y narcopartido. ¿Qué tanto peso pueden tener estas acusaciones?
Rubén Vázquez: Estos señalamientos dañan a Morena, pero, sobre todo, dañan la imagen de México. Estamos construyendo un sistema criminal-electoral muy peligroso. En Morena hay una lucha interna: algunos sectores han hecho acuerdos con grupos criminales para llegar al poder, mientras otros buscan una limpieza. Lo grave es que ya no son solo los políticos quienes deciden; en muchos lugares son las plazas las que imponen candidatos. Esto es gravísimo para la democracia.
El T-MEC seguirá vigente
GIB: ¿Cómo visualizas el escenario político para 2026 y 2027, considerando la renegociación del T-MEC y las presiones de Estados Unidos?
Rubén Vázquez: El Tratado de Libre Comercio seguirá vigente porque responde a los intereses profundos de las grandes empresas estadounidenses, más allá de las declaraciones de Donald Trump. Sin embargo, las presiones por temas de seguridad y las investigaciones contra gobernadores y funcionarios de Morena —como el caso de Rubén Rocha Moya— tendrán un impacto político relevante. El gobierno mexicano debe dejar de evadir el problema y reconocerlo. Solo así podrá dar el primer paso para resolverlo. Las extradiciones que vienen no serán aisladas y afectarán la legitimidad del gobierno.





