ENTREVISTAS
La mano del nuevo director del Ipejal aún no se refleja en resultados: Vicky Alcántar
– Le exigen a Fernando Quesada transparentar las finanzas del IPEJAL
Por Gabriel Ibarra Bourjac
La llegada de Fernando Quesada a la dirección del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (IPEJAL) despertó expectativas de cambio tras la administración de Juan Partida Morales. Sin embargo, para la organización Jubilados Libres, representada por Vicky Alcántar, esa esperanza se ha transformado en una exigencia urgente.
La falta de resultados concretos y la percepción de un director ausente han marcado un inicio de gestión caracterizado por la incertidumbre, la falta de comunicación y la persistencia de los vicios que, según los afectados, han desmantelado la funcionalidad de la institución.
El desabasto de medicamentos y las deficiencias en la atención médica no son, para los jubilados, simples problemas logísticos: son vulneraciones directas a los derechos de quienes aportaron su esfuerzo durante décadas.
La lideresa Vicky Alcántar subraya que, lejos de ser una cuestión de plazos, se trata de una emergencia humanitaria en la que las explicaciones administrativas no sustituyen el acceso a la salud. La inacción en este frente ha dejado a miles de pensionados en una situación de indefensión, obligándolos a enfrentar una crisis en la que la falta de insumos básicos es una realidad cotidiana.
Más allá de la crisis de salud, la estructura administrativa del Instituto sigue bajo la sombra de la opacidad y el clientelismo. La denuncia de Jubilados Libres señala la existencia de una “burocracia dorada” que prioriza los sueldos excesivos y las plazas innecesarias sobre el bienestar de los afiliados.
La continuidad de los gerentes de la administración anterior y la inercia de una gestión ejercida —a juicio de los entrevistados— a “control remoto” demuestran que el relevo en la dirección no ha logrado, hasta el momento, desmantelar las redes de intereses que históricamente han comprometido el patrimonio del Instituto.
Ante este escenario, la postura de los trabajadores es contundente: la confianza no se solicita, se gana con transparencia y hechos. Exigen un rescate estructural que vaya más allá de la experiencia financiera del director y se enfoque en la protección real del capital de los trabajadores y en una rendición de cuentas exhaustiva sobre las irregularidades del pasado.
La advertencia es clara: los jubilados han anunciado que no cesarán en el uso de las vías legales, institucionales y sociales para defender un patrimonio que consideran un derecho inalienable y no una moneda de cambio político.

Fernando Quezada
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La entrevista
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Qué balance hacen de los primeros meses de Fernando Quesada al frente del IPEJAL? ¿Han notado cambios reales en el abasto de medicamentos y la atención médica?
Vicky Alcántar. Nosotros le dimos a Fernando Quesada el beneficio de la duda. Y lo hicimos porque, después de la administración de Juan Partida Morales, era nuestra obligación darle una oportunidad al nuevo director para demostrar con hechos de qué estaba hecho. Pero una cosa es darle el beneficio de la duda y otra muy distinta es darle un cheque en blanco.
Hasta este momento, no solo no hemos notado cambios verdaderamente visibles y comprobables, sino que advertimos que, desde el 13 de junio, cuando Partida Morales anunció su salida, el sistema “murió” y, desde entonces, no ha habido medicamentos suficientes.
En medicamentos y atención médica queremos resultados, no explicaciones. El jubilado que llega a una farmacia y no encuentra su medicamento no puede comprarlo en una farmacia privada con una explicación. El jubilado que espera atención médica tampoco puede resolver su problema con una promesa. Por eso, nuestro balance hasta ahora es de expectativa, pero también de exigencia. Le dimos la oportunidad y estamos observando.
Un director ausente
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Qué compromisos concretos les ha dado Quesada para resolver el desabasto crónico de medicinas y los retrasos en las pensiones?
Vicky Alcántar. Ninguno… Es un director ausente, irrespetuoso con su cargo y con los 134 mil afiliados. Fernando Quesada no ha mostrado el menor interés en escuchar, entender o atender las necesidades de una institución de asistencia humana.
No ha querido entender que el desabasto de medicamentos y cualquier retraso en el pago de las pensiones no son problemas menores ni asuntos administrativos que puedan esperar. Estamos hablando de los derechos de personas que durante décadas trabajaron y aportaron al Instituto. Queremos ver un programa serio para garantizar el abasto de medicamentos, terminar con las deficiencias en la atención médica y asegurar que las pensiones se paguen completas y oportunamente.
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Consideran que la experiencia financiera de Quesada en Santander es una ventaja para sanear las finanzas del Instituto o ven riesgos por su relación pasada con el banco?
Vicky Alcántar. Su relación con Santander, según se ha hecho público, sigue vigente. La experiencia financiera de Fernando Quesada puede ser una ventaja, sin duda, pero también representa una responsabilidad todavía mayor.
Aquí queremos ser muy claros: el IPEJAL no necesita un director que sepa mover dinero; necesita uno que sepa proteger el dinero de los trabajadores. Respecto a su pasado profesional en Santander, nosotros no estamos acusando a Fernando Quesada de tener un conflicto de interés. Pero sí creemos que, precisamente por su trayectoria, debe existir la máxima transparencia respecto de cualquier relación, operación o decisión que pudiera involucrar intereses vinculados con instituciones financieras con las que haya tenido una relación profesional.
No queremos que el dinero de los trabajadores termine convertido en un negocio para nadie porque, después de todo lo que ha ocurrido en el IPEJAL, la confianza ya no se pide: se gana con transparencia y hechos.
“Lo que no vamos a aceptar es opacidad”
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Qué opina de que aún no haya concluido formalmente el proceso de entrega-recepción del cargo?
Vicky Alcántar. Nos parece grave y, sobre todo, consideramos que no puede normalizarse.
Un cambio de director no puede convertirse en una especie de “borrón y cuenta nueva”. Fernando Quesada tiene que saber exactamente qué recibió, en qué condiciones recibió el Instituto, qué compromisos financieros existen, qué contratos están vigentes, cuál es la situación real de las inversiones, cuánto se debe, cuánto se tiene y qué problemas encontró al asumir el cargo. La sociedad también tiene derecho a saberlo.
El IPEJAL necesita una entrega-recepción a la altura de los miles de millones de pesos que administra y, sobre todo, a la altura de los trabajadores que hicieron posible ese patrimonio. El Congreso del Estado debe ejercer su función fiscalizadora.
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Qué esperan de Fernando Quesada en los próximos seis meses? ¿Un aumento justo a las pensiones, una reducción de la burocracia o la recuperación de recursos mal utilizados?
Vicky Alcántar. Primeramente, queremos que se entere de que es el director del IPEJAL y que el Instituto no es una reserva de dinero que pueda manejar a su arbitrio o bajo consignas que denigren su buen nombre. Es una institución asistencial que debe velar por la salud, la economía, la vida y la dignidad de los jubilados y pensionados. Los jubilados ya pagamos el costo de demasiados años de malas decisiones.
Esperamos las tres cosas, pero no solamente esas tres.
Primero: queremos que se revise y corrija el trato injusto que han recibido las pensiones. Un aumento que no corresponda a la realidad económica de los jubilados no es una solución; es simplemente una forma de maquillar el problema. Mucho menos lo es retrasar el pago de las pensiones, de por sí raquíticas, como lo dejó estipulado Juan Partida Morales.
Segundo: queremos una revisión profunda de la estructura burocrática. El IPEJAL es un instituto de pensiones, no una bolsa de trabajo para colocar a funcionarios, amigos o recomendados. Cada plaza, cada sueldo y cada puesto innecesario que se paga con esos recursos representa un robo descarado al patrimonio de los trabajadores activos y jubilados.
Tercero: queremos que se investigue el destino de los recursos que los propios trabajadores han generado durante décadas. Si hubo dinero utilizado indebidamente, operaciones cuestionables, sobreprecios, contratos perjudiciales o cualquier otra irregularidad, queremos que se determine qué ocurrió y quiénes son los responsables.
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Creen que con Quesada se acabará la práctica de pagar altos sueldos y plazas innecesarias con el dinero de los jubilados?
Vicky Alcántar. Hasta este momento no ha hecho el menor cambio ni ha demostrado interés alguno en disolver el coto de poder interno que entramó Juan Partida Morales y que, a la postre, le costó el cargo.
Los 14 puestos que creó Juan Partida, en contra de la indicación del gobernador, siguen firmes. Además, creó otro en agosto de 2025 para una persona proveniente de la Fiscalía, quien marcó el rumbo que seguirían los alfaristas que llegaron con Partida, poniendo una zancadilla tras otra no solo a Quesada Gómez, sino al propio gobernador.
Con ese elemento iniciaron denuncias y querellas legales contra los jubilados por pedir medicamentos o señalar presuntos desvíos de recursos, como ocurrió recientemente con tres jubilados. No podemos dar los nombres de los gerentes señalados porque nos impusieron medidas cautelares, bajo el argumento de que la exposición de su presunta deshonestidad les causa estrés psicológico…
Cabe destacar que, poco después de la llegada de esa persona a la estructura del IPEJAL, firmaron un convenio con el C5. Ahora, además de dar vueltas y más vueltas para solicitar medicamentos, tenemos que acudir una y otra vez a la Fiscalía. Pretenden eliminar el derecho a solicitar y señalar irregularidades; incluso, el derecho a reunirnos pacíficamente.
Queremos que Fernando Quesada tenga muy claro algo: los trabajadores no aportaron durante décadas para financiar una burocracia dorada. Aportaron para tener una pensión digna y servicios médicos cuando los necesitaran.
Por eso esperamos que haga una revisión completa de la nómina y de la estructura administrativa. Si encuentra privilegios, compadrazgos o cualquier mecanismo mediante el cual se beneficie a unos cuantos con recursos que pertenecen a miles de trabajadores, debe tener el valor de eliminarlo.
Cerrado al diálogo
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Cuántas veces se han reunido formalmente con Fernando Quesada para exponerle la problemática de los jubilados?
Vicky Alcántar. Hemos tenido acercamientos con Fernando Quesada solo por escrito y de manera pública. El consejero jurídico, quien cuenta con un altísimo sueldo desde diciembre de 2024, nos aseguró que el director general no tendría tiempo para atender a los jubilados y, de manera burlesca, ofreció una cita con él mismo dentro de un año para resolver una de nuestras peticiones.
Porque también hay que decirlo claramente: reunirse con los jubilados no significa escucharlos, y escucharlos no significa resolver sus problemas. No queremos reuniones para tomarnos la fotografía ni mesas de trabajo que terminen en compromisos que después nadie cumple. Queremos que cada reunión produzca acuerdos concretos, responsables y con fechas de cumplimiento.
Gabriel Ibarra Bourjac. ¿Creen ustedes que Fernando Quesada tiene el perfil idóneo para rescatar al IPEJAL de la quiebra financiera técnica que, según se ha anunciado, ocurrirá a corto plazo, cuando los egresos superen los ingresos?
Vicky Alcántar. El exámen financiero lo aprueba por currículum, pero no se ha preocupado por entender que esta es una institución de servicio humano. Nosotros creemos que Fernando Quesada tiene experiencia financiera y que, en principio, esa experiencia puede ser útil para enfrentar la situación del IPEJAL. Pero una cosa es tener experiencia en el sector financiero y otra muy distinta es poseer la capacidad, la voluntad y el carácter para rescatar una institución que enfrenta problemas tan profundos.
Nosotros estaremos ahí para observarlo, exigirle y, cuando sea necesario, señalarlo.





